lunes, 18 de junio de 2007

Los tres que echaron a Pedro al pozo

Ya está más que comprobado, “donde Amable Aristy Castro pone el ojo, pone la bala”. Es cierto que siempre que se postula gana, porque cuando invierte en política apuesta a todo por el todo.

Llegó una de las horas decisivas de los candidatos presidenciales del PLD y PRD, los primeros en ser elegidos: saber quién es el nuevo y último contentor de importancia, dado el reducido tamaño del sistema dominicano de partidos.

Leonel Fernández, Miguel Vargas Maldonado y Amable Aristy Castro, ellos llevarán las insignias de los tres partidos tradicionales en las elecciones presidenciales de 2008.

Algunos analistas políticos vaticinan el triunfo casi seguro de Fernández en la primera vuelta electoral dada la debilidad en el carisma, discurso y credibilidad de sus adversarios. La encuesta Penn Schoen publicada el 12 de junio pasado así lo confirma.

Sin embargo, serán unas elecciones muy pobres en término de la ética y el debate sobre las políticas públicas, pues la fortaleza del candidato que se señala como futuro ganador radica en las colas de papel de sus adversarios, por lo que se augura un proceso dominado por campañas de descrédito.

El problema es que en la euforia ferial además de las colas ajenas se puede quemar la propia por accidente.

lunes, 28 de mayo de 2007

¿Cuál es el Norte?

"Los hombres se llenan mutuamente las cabezas de ruido y sonidos, pero no logran comunicar sus pensamientos, ni presentan a la mirada del otro sus ideas, que es la finalidad del discurso y del lenguaje".

John Locke(1632-1704) en su obra "Ensayo sobre el Entendimiento Humano".

Es cierto que en las sociedades modernas el poder político tiene una composición binaria, gobierno central y municipal. El municipio es el espacio político-territorial más pequeño, al cual deben impactar las políticas nacionales, pero siempre transversalizadas por las locales. Cuando un país no tiene un Proyecto de Desarrollo o de Nación, se producen ruidos o interferencias entre esos dos poderes y sus políticas públicas.

Tal vez es lo que está ocurriendo ahora en el país. No se logra distinguir bien la música de un aparato retransmisor cuando ya el otro impacta los tímpanos, por ejemplicarlo de alguna forma.


Primero eran los estudios de factibilidad del Metro, luego continuó el escándalo de los megasueldos de la Cámara de Cuentas, siguió la protesta ciudadana por la tala indiscriminada de árboles como parte de una política de arborización del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), a eso continuó el "conveniente" anuncio de la reducción de impuestos por parte del Gobierno, y así por el estilo y el Estado.

En pocas palabras, mientras en las esferas del gobierno central los creadores de imágenes se las juegan abiertamente a "todo por el todo" en pos de asegurar su botín económico y/o político, -por lo bajo- el síndico del ADN hace lo suyo en un discreto juego de "quita y pon" que ha dejado a más de un parque y avenida con la epidermis al sol.

¿Hacia dónde vamos señores y señoras políticos? ¿por qué los proyectos del gobierno central no se dan la mano con aquellos de los gobiernos locales? ¿por qué los municipios rescatan espacios públicos que al cabo de unos meses terminan destruidos por el troglodismo de una mega obra gubernamental? ¿por qué la Secretaría de Medio Ambiente se ha quedado cruzada de boca y brazos ante la tala de árboles? ¿jugó esa entidad algún papel en el nombrado plan de arborización?

Y ahora, al cerrar estas míseras líneas con un párrafo más aguado que un café de velorio de pobre, se alzan las voces de quienes solicitan la destitución de los ambiciosos jueces de la Cámara de Cuentas. ¿Y de qué historieta infantil pretenden estos ciudadanos sacar a los impolutos jueces que habrán de sustituir a los actuales? ¿Y de qué forma pretenden los ecologistas que el ADN justifique los gastos excesivos en publicidad y otros cacaitos? A cocinar se aprende cocinando y a ser escépticos, desilusionándonos de manera sistemática.

martes, 27 de marzo de 2007

Pre campaña y chapucerías

La dirección de campañas políticas y la publicidad están de capa caída, nunca en la historia reciente había colmado los medios de comunicación tanta publicidad política sin contenido y/o mediocre. Dirigir el país es un juego de pelota, no se puede distinguir si Eduardo Estrella pide al PLD que devuelva el país al PRSC o al "pueblo", Danilo Medina nos lleva en el corazón desde el 2000 y Leonel Fernández apuesta por el graffiti y el miedo al cambio.

La publicidad aparentemente más acorde con la llamada dominicanidad y los tiempos modernos la hizo el equipo de campaña de Miguel Vargas Maldonado en la campaña interna del PRD. Como diría Jacqueline Polanco de la Flacso: "qué pena que la dominicanidad se defina mediante una cerveza", aludiendo a una campaña publicitaria de Cervecería Nacional Dominicana, de la misma forma digo: qué lástima que la proyección de cómo resolver nuestros graves e históricos problemas sociales y económicos se haga en el terreno de un juego, por demás, de origen estadounidense.

Para mal de males, ahora Amable Aristy Castro imita esta publicidad en la campaña interna del PRSC. Habrá calculado que con dinero y una publicidad que aludía a su cualidad de MVP, Vargas Maldonado logró derrotar a Milagros Ortiz Bosh, y que ya que él cuenta con los recursos, sólo basta con plagiar la campaña de Vargas Maldonado para lograr la nominación en el partido rojo. Un niño de 6 años haría el mismo cálculo.

Eduardo Estrella, también del PRSC, sigue teniendo los peores publicistas y directores de campaña electoral que en 2004. Sus mensajes a la ciudadanía son panfletarios y de muy baja calidad. Es penoso que un buen candidato reformista tenga una campaña de tan bajo impacto. Y es que no solo de buenas intenciones se vive, también de empuje, y a Estrella le faltan buenos asesores y publicistas que logren hacer calar sus propuestas.

Precisamente hablando de empuje, el precandidato presidencial del PLD, Danilo Medina, hizo un gran esfuerzo en esta ocasión para mostrar a un líder político con buena imagen, carisma y fuerza. Sin embargo, dos aspectos nublan el trabajo hecho con él: que continúe con el eslogan que utilizó en el 2000, muy criticado por cierto, y que exista contradicción en su mensaje, por ejemplo, habla de enfrentar las prioridades del pueblo dominicano y enfrentar no es sinónimo de solucionar, más bien puede tener una interpretación negativa de frenar.

Por último, y por el mismo hecho de ser Presidente y precandidato presidencial del PLD, está Leonel Fernández, quien comenzó a tantear a la ciudadanía con una campaña publicitaria sin su rostro, lo que denota miedo, falta de seguridad en que podía ganar la candidatura en el partido morado. Luego podríamos criticar el uso del graffiti, signo de urbanismo y juventud, para inculcar el miedo al cambio: "No inventen, sólo se gana con Leonel", etc. Qué contradicción en una campaña que aparenta estar dirigida a los jóvenes, si este es el grupo etáreo más propenso a evolucionar.

Como se puede ver, cualquier Juan de los Palotes dirige una publicitaria y hasta una campaña política o es que los precandidatos no quieren pagar por trabajos de calidad. Algo está pasando y no se sabe a ciencia cierta qué es, y lo peor es que mientras, estamos obligados a ver esta publicidad de mal gusto que nos empuja al aburrimiento. Con la suerte de que el aburrimiento, de ser sólo un sustantivo está pasando a tener un adjetivo: aburrimiento político. ¡Ufff!

martes, 20 de marzo de 2007

Del encantamiento a la perra de "Mamá Belica"

Pareciera que las últimas décadas de la historia política dominicana nos develaran el fin del caudillismo. Esa figura, retrógrada, autoritaria y corrupta que colma nuestros textos de historia en su recorrido desde la creación de la república en el siglo XIX hasta finales del XX, específicamente en 1978, cuando ascendió al poder el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). En todo este gran lapso de tiempo, los gobiernos democráticos y con vocación anticaudillista fueron la excepción.

En mi humilde percepción de lo que ha sido el peso político y social del último caudillo dominicano, el ex presidente Joaquín Balaguer, me había forjado la idea de que República Dominicana se abría paso a nuevos horizontes. El rechazo de una buena parte de la población a la repostulación del Presidente Fernández me hizo entender que el país asumió los últimos gobiernos de Balaguer (1986-1996) como un karma a pagar y el proceso de transición de una escena política caudillista a una democrática y diversa, había resultado como la extirpación de un absceso de pus.

Hoy me sorprenden los comentarios que hiciera el productor del programa televisivo Revista 110, el doctor Julio Hazim. El galeno dedicado al análisis político denunciaba, de manera especulativa, la existencia de un acuerdo entre el actual presidente de la República y presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Leonel Fernández, y el ex presidente Hipólito Mejía (PRD), debido a que el primero no cuenta con la mayoría absoluta para aprobar la Reforma Constitucional que quiere agenciarse, por lo que se asume que buscará el apoyo de los legisladores del PRD, los cuales responden a Mejía, de acuerdo a Hazim.

¿Cuál es el asunto? Que los legisladores del PRD aprobarían la reforma si en ésta se introduce la reelección indefinida con un período por en medio, de modo que Mejía pueda aspirar a la Presidencia en las elecciones del 2012. Y, de acuerdo al productor, la cosa no se queda ahí sino que el acuerdo procura la alternabilidad en el Poder de Fernández y Mejía, es decir, que el PLD buscaría por todos los medios la reelección del actual presidente, que gobernaría hasta el 2012 cuando se le daría paso a Mejía y así sucesivamente.

Un tanto fantasiosa y descabellada la especulación de Hazim, pero no es imposible en un país como este donde los partidos políticos son capaces de obstaculizar las aspiraciones de sus candidatos a las elecciones legislativas y municipales, haciendo trueques de candidaturas, siempre que las propias que ganen estén alineados con los interes partidarios que dominen.

Hazim se basa para esta especulación en lo ocurrido en febrero pasado en el Carnaval de La Vega cuando Hipólito Mejía llegó al lugar. Una turba de lambones y pedigueños políticos vociferaba: "Llegó papá, llegó papá". Se pregunta el productor ¿a qué juega el PRD cuando sabe que esa relación hace daño a su actual candidato, Miguel Vargas Maldonado?

Me atrevo también a especular lo siguiente: el incidente de La Vega fue producto de la expresión popular y económica que producen los colores, la música, el ron y 500 pesos en los bolsillos ganados sin dar un golpe. Pero lo que no es producto de la expresión popular, es la discreta lluvia de grafitis que se ha desatado por la ciudad, en los cuales se alude a "Papá H", me parece que esto se puede adjudicar a los dos principales precandidatos del PLD, Leonel Fernández y Danilo Medina, los cuales podrían estar buscando afectar la campaña de Vargas Maldonado.

Es bueno recordar que si bien el PLD aún no tiene un candidato oficial, "el que tiene la lágrima onda tiene que empezar a llorar temprano" -como dicen en el campo- y de esos dos precandidatos todavía no se sabe a ciencia cierta quién debe empezar a llorar primero, pues la lucha aparenta muy reñida.

Ahora bien, ¿que el PLD y el PRD a través de sus principales figuras tendrán que llegar a un acuerdo para aprobar la Reforma Constitucional? Eso es seguro, como también que el acuerdo podría incluir una negociación sobre la reelección, su tema más controversial. También es casi seguro que la mencionada alternabilidad, de darse, no podría ser muy prolongada, pues para el 2020 Mejía será un hombre posiblemente retirado de la actividad política y hasta empresarial.

Ahora bien, de existir esta posibilidad de alternabilidad entre dos incipientes caudillos se convierten Danilo Medina y Vargas Maldonado, así como futuros precandidatos y candidatos, en ícaros políticos, lo que resulta perjudicial para el país porque a la sazón de TLC's y Metro, la vida política estaría anclada en 1880.

Ahora bien, a pesar de vivir en esta media isla -habitada en su mayoría por negras y negros bananeros-, prefiero pensar que el escenario anterior es una fábula de mal gusto en una arena política de leones, burros y pollos. También, que de darse una negociación de ese tipo entre Fernández y Mejía, las contingencias políticas (liderazgos nuevos y fuertes, cambio de la percepción política del dominicano y la dominicana y del ejercicio de la ciudadanía, recomposición partidaria, etc.) se encarguen de echarla por tierra o modificarla.

No en vano habremos resistido.

viernes, 9 de marzo de 2007

Periodismo Vs. Relaciones Públicas

Por Patricia Báez

Son profesiones muy relacionadas, especialmente en este país en donde la carrera de Relaciones Públicas es incipiente y antes de ello formaba parte de las menciones de la carrera de Comunicación Social. Pero a pesar de esos vasos comunicantes, son dos carreras con campos profesionales diferentes. El periodista se mueve en el mundo de los medios de comunicación, formales e informales, mientras el relacionista público trabaja en las empresas, en funciones dictadas por la formalidad del mercado.

El periodista busca la nota que lo libere de ser un periodista más de una redacción más, mientras los menos de ellos aún sueñan con brindar un servicio social desinteresado. El relacionista público procura defender los intereses de la empresa que representa para así asegurar su salario, a corto plazo, y su éxito en el área, a largo plazo.

Por estas diferencias de objetivos parecerían tener estos dos profesionales roles antagónicos. El periodista visualiza al relacionador como una persona de buena presencia que buscará por todos los medios de ocultar o falsear la información, en tanto que el relacionador verá en el periodista a ese profesional de "tercera" que de seguro quiere causarle daño a la empresa para la cual trabaja.

Son miedos y posiciones normales cuando dos personas o profesionales cuidan sus respectivos terrenos. La empresa vende una imagen y productos y/o servicios, mientras el medio vende noticias y las noticias mientras más impactantes, más demandas tienen.

Lo que sí resulta en un acto deshonesto es cuando el relacionista público soborna al periodista, también cuando este último publica notas negativas de una empresa o institución pública en procura de recibir dádivas, en pocas palabras, ejercer el chantaje mediático.

En el primer caso, la empresa compite de manera desleal con las demás empresas e instituciones afines que no incurren en actos de corrupción al pagarle a periodistas. Además de que acallar voces, a la larga, provoca que el liderazgo institucional no desarrolle capacidades de resolución de conflictos y manejo de la imagen institucional, aspectos sumamente importantes en estos tiempos de competitividad y libre comercio.

En el segundo caso, el periodista que extorsiona a las empresas con publicar notas negativas con el fin de conseguir dádivas, incurre en una grave violación a la ética profesional. Máxime cuando existe una diversidad de medios y ha de notarse que éste está siendo condescendiente o defiende abiertamente a la empresa o institución que le paga, pues otros medios publicarán la información de manera veraz.

En el peor de los casos, es el director del medio o el editor quien recibe el soborno de la empresa o institución y modifica la nota del periodista. El único recurso que tiene el profesional de la información en estos casos es pedir que la nota sea publicada sin su firma, claro, si logra saber de los cambios antes de ser publicada la información.

A pesar de las malas experiencias y la desconfianza existente, tanto el periodista como el relacionista público son dos colegas que deben trabajar muy de cerca, el primero para tener acceso de primera mano a la fuente y el otro para contar con medios dispuestos a colocar sus notas.

El respeto y la responsabilidad deben primar en la relación que éstos entablan.

Muy por encima de perseguir el éxito profesional y la bonanza económica está el hecho de que en el país contamos con pocos medios de comunicación en comporación con otros países de la región y del mundo. Y siempre estará latente la posibilidad de que periodistas y relacionistas públicos se encuentren en arenas en donde deban darse la mano, teniendo -en el mejor de los casos- que admitir los errores y excesos cometidos y abriendo paso al perdón.