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lunes, 3 de julio de 2017

Verdofobia

Por Patricia Báez Martínez/

Desde hace más de dos años, un grupo de activistas en República Dominicana venía tratando de dar cuerpo a una campaña en contra de la corrupción y la impunidad que tuviera un impacto similar al del 4% para la educación. En ese momento no fue posible, no existía el interés social necesario, porque la ciudadanía continuaba viendo el latrocinio como algo natural. El caso Lava Jato en Brasil, que le costó la presidencia a Dilma Rousseff y está por llevarse a su sucesor traidor, fue el detonante internacional que provocó en gran parte de la sociedad dominicana un sentimiento de indignación, motivando a su movilización.

Las marchas iniciaron de manera formal en enero, el mismo mes en que el presidente Danilo Medina ordenó una investigación sobre las plantas a carbón que se construyen en Punta Catalina (Baní), y cuando el informe es presentado -justamente seis meses después-, el Movimiento Verde o Marcha Verde se apresta a realizar una gran marcha (el 16 de julio en el Distrito Nacional, partiendo de la intersección de las avenidas Máximo Gómez y John F. Kennedy), para culminar con una etapa de este proceso de lucha social.

Durante ese tiempo, el gobierno ha hecho malabares para satisfacer -sin éxito- la demanda principal del Movimiento Verde (investigación del caso Odebrecht, enjuciamiento de todos los resposables de soborno, y más recientemente: Investigar la sobrevaluación de las obras), y de ahí parte la acusación a un grupo reducido de funcionarios y exfuncionarios del gobierno y del Estado, encabezado por el empresario Ángel Rondón, señalado como “el hombre del maletín”. Nada más risible, que de cuatro presidentes de las cámaras del Congreso, solo uno haya sido encartado y es el presidente del principal partido opositor. También el expediente Odebrecht en RD, se constituye así en un acto de corrupción judicial.

Las masas despiertan irritadas, no ha habido solo soborno, también sobrevaluación de las obras hasta en un 230%, como establece una investigación de un consorcio internacional de periodistas que se ha dedicado a investigar el caso Odebrecht, y, encima de esto, el expediente es una burla más a los ciudadanos y electores. Muchos están ya cansados de marchas y piden nuevas acciones. El pedimento de la renuncia del Presidente es parte de ese deseo de ir avanzando en esta lucha contra los desfalcadores y descarados.

El Gobierno se atemoriza, está siendo ridiculizado en las redes sociales y en las calles por personas cuyo único patrimonio es la conciencia limpia y una franela verde. El primer ataque fue desacreditar a la Marcha Verde soltando el rumor público de que era financiado por el PRM, luego varió y dijo que era por agencias internacionales, ahora inventa que pretende convertirse en partido político, y más recientemente saca a escena a dos alfiles empresariales que dicen haber financiado al movimiento en sus inicios, pero que ya no lo hacen porque perdió su “esencia”.

Marcha Verde atemoriza a todos los ladrones, sean funcionarios, industriales o empresarios. Ellos saben que pierden la hegemonía del Poder, y esos dos victimarios del erario nacional prefieren unirse ahora para protegerse de un pueblo que está demostrando su madurez y responsabilidad políticas, y así evitar los primeros verse fuera de la inmunidad que les da impunidad, y los segundos para mantener los privilegios a los que fueron acostumbrados por el PRSC, PRD y PLD.

Es en esa coyuntura de enfrentamiento de dos cuerpos sociales (opresores y oprimidos), que el Gobierno proscribe, prohíbe y pretende criminalizar el color verde, sin resultado alguno porque hemos dado muestras más que suficientes de ser ciudadanos civilizados y que nuestra única arma es el respeto a la misma Constitución que él violenta al impedir el libre tránsito de los ciudadanos y ciudadanas con camisetas de la Marcha Verde, ropa o cintas de ese color. La medida solo demuestra dos cosas: El nivel de intolerancia política del gobierno peledeísta y la desesperación que lo invade. Lejos de reelegirse en 2020, Danilo Medina podría salir del Gobierno antes de cumplir su mandato, y con él  su séquito de nuevos corruptos.

El movimiento social y el contexto internacional están demostrando que los tiempos han cambiado, que los depredadores de las riquezas del pueblo no terminan sus días disfrutando de bacanales en sus majestuosas villas, sino en las mazmorras, con lujos sí, pero modestos, haciendo amistad con sus carceleros para no morir de aburrimiento y asegurarse así privilegios, porque "el perro huevero aunque le quemen el hocico sigue comiendo huevos". El miedo es justificado, lo que no tiene justificación es la violación de los derechos de los ciudadanxs que disienten de este Estado saqueador.

El miedo solo se combate con la exposición al objeto o situación que causa el pánico (terapia de choque), hasta que el individuo asume como normal el objeto o situación que le hacía temblar, sudar, tartamudear, estupidear…. Seguiremos llevando el color verde en todas sus formas y variantes, en nuestras actividades y fuera de ellas, porque quienes deben temer son los desfalcadores, no los esquilmados. Quien tenga miedo, que se compre un gato verde.

La autora es periodista y politóloga.

Manifiesto del Desafío Verde en el Metro de Santo Domingo

En respuesta a una orden del Gobierno de impedir la entrada a instituciones públicas de personasvestidas de verde o con insignias verdes que identifican al Movimiento Verde, un grupo de ciudadanos, algunos víctimas directas de la disposición, nos hemos convocado hoy en este lugar paradesafiar a las autoridades en el mismo lugar en que se nos intentó despojar de  nuestro derecho a utilizar un servicio público construido con nuestros impuestos y también objeto de investigación.

Con su acción arbitraria, el Gobierno violó los siguientes artículos de la Constitución: Artículo 7 (sobre el Estado Social, Democrático y de Derechos), artículo 8 (sobre la función esencial del Estado de proteger los derechos de las personas), el literal 5 del artículo 22 (sobre el derecho del ciudadano a denunciar las faltas cometidas por funcionarios públicos en el desempeño de sus funciones), artículo 39 (sobre el derecho a la igualdad), artículo 45 (sobre la libertad de conciencia), artículo 46 (sobre la libertad de tránsito), artículo 47 (sobre la libertad de asociación), artículo 48 (sobre la libertad de reunión), y el artículo 49 (sobre la libertad de expresión).

La orden de marras, aunque nos afecta en lo personal, es –en el fondo- un atentado político contra el Movimiento Verde que cada día va en aumento en este país, por las implicaciones nacionales e internacionales del caso Odebrecht (soborno colosal por el orden de los 92 millones de dólares, y obras sobrevaluadas hasta en un 200% solo en el país), y por los casos de corrupción que cada día son denunciados y que envuelven a importantes funcionarios del gobierno de Danilo Medina.

Demasiado sudor, lágrimas y sangre derramó a la sociedad dominicana para liberarse de la dictadura de Trujillo (1930-1961) y de la seudo dictadura de Balaguer (1966-1978), como para que permitamos en pleno siglo XXI que un partido continúe entronizándose como una dictadura moderna, en la que podemos comprar y usar todo cuanto queramos, como parte de la sociedad mundial de consumo, pero pretende prohibirnos una franela verde que les enrostra sus actos de corrupción y la impunidad que apadrina.

Seguiremos desafiando esa orden en todas las instituciones y servicios públicos, hasta destruir la intolerancia política en su propia simiente. Invitamos a todos los dominicanos comprometidos con la democracia, sean del Movimiento Verde o no, a vestir de verde en las instituciones y servicios públicos y hacer valer sus derechos al libre tránsito, a la libertad de expresión, asociación y de  conciencia, a la opinión política; todos consignados en la Constitución.

¡Contra la corrupción y la impunidad, y por un Estado de Derechos!



Distrito Nacional
30 de junio de 2017