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lunes, 9 de noviembre de 2020

Un Gobierno con bastante oposición



Por Patricia Báez Martínez

Contrario a las últimas administraciones peledeístas (2004-2020), la nueva administración del Presidente Luis Abinader Corona empieza su labor en medio de una oposición amplia y feroz, lo que la convierte en una oposición de cuidado. Las razones que diferencian a las administraciones del PLD y la del PRM en relación a la oposición radica en que i) Los conflictos internos en que se vio envuelto el PRD (partido del que nació el PRM) impidieron que su liderazgo se dedicara a analizar y criticar los desaciertos y desafueros de las políticas peledeístas; ii) Las correlaciones de fuerzas políticas no eran favorables para una victoria del PRM sin alianzas, y ello hacía muy escabroso el escenario político (el partido que se ataca hoy podría convertirse en un potencial aliado mañana); y iii) No negaremos que una parte del liderazgo del nuevo PRM pertenece más al sector empresarial que al político, y los políticos piensan en función de intereses económicos. 

Consumado el triunfo del PRM en julio pasado, el escenario político se figura de la siguiente manera:

a)      Un PRM convertido en fuerza política mayoritaria, aunque con gran apoyo de la sociedad civil (ésta última mantiene su espíritu crítico).

b)      Un PLD dividido en: PLD tradicional y Fuerza del Pueblo (dos partidos).

c)      Un PRD destruido y aún en shock, aunque con visos de más resquebrajamiento, y

d)      Una Alianza País al acecho de los errores del presente gobierno para crecer, y perfilarse como opción de gobierno.

Es así como el Gobierno del PRM se ve solo y muy asediado en un sistema de partidos políticos en constante conflicto y transformación, pero sobre todo caracterizado por alianzas imprevistas a causa de la flexibilización de las ideologías. Es evidente que los hermanos gemelos  PLD y Fuerza del Pueblo no le dieron al PRM ni el chance de los primeros 100 días de gobierno para iniciar las críticas, su propósito está claro: No permitir que el Gobierno de Luis Abinader levante cabeza y que la administración del PRM apenas dure 4 años, y nueva vez ellos alzarse con el Poder para seguir esquilmando la Nación, además de protegerse ellos y sus fortunas de eventuales juicios que los pongan tras las rejas.

Este contexto provoca mucha incertidumbre y temor a la hora de la toma de decisiones políticas, y genera una gran presión sobre los gobernantes, lo que debe llevar a las autoridades a ser más precavidas en su accionar, a anticipar las jugadas de la oposición, a ser lo más explicitas posible, pero sin que lo explícito genere más ruido del que conlleva la decisión, es decir, más que relacionistas públicos el gobierno del PRM requiere de verdaderos estrategas políticos en materia de comunicación, algo de lo que nos parece adolece el partido. Pero  si se quiere tener una administración exitosa, debe hacerse acopio de ese tipo de cerebros y hacer un trabajo como la Patria demanda, pues son muchos los que ya compraron su caña de pescar y apuestan a pescar en río revuelto. 

viernes, 21 de febrero de 2020

El problema es de cultura política, no de método de elección



La corrupción y el fraude son tan endémicos en esta sociedad, que nos acostumbramos con facilidad a la derrota de la voluntad popular y apostamos todo por una nueva oportunidad de cambiar el estatus quo cuatro años después


Patricia Báez Martínez

Mucha agua ha traído el río desde el fatídico domingo 16 de febrero en el que 7.5 millones de dominicanos se despertó creyendo que iba a ejercer el derecho al voto, y el proceso electoral resultó un trauma que requirió ser suspendido para evitar males mayores. El Pleno de la Junta Central Electoral decidió pautar dichos comicios para el próximo domingo 15 de marzo, utilizando el voto manual, es decir, la tradicional boleta impresa y el marcador.

Las actuaciones del gobierno central previo, durante y después de las elecciones suspendidas, han generado una ola de protesta que apenas empieza a poner en vilo al país y contra la pared a las autoridades, tanto gubernamentales como de la JCE, compelidas las últimas a realizar un proceso diáfano so pena de ser la causante de un estallido social, que aunque muchos califican de nocivo para la democracia electoral, podría ser el inicio de la quinta república y, por tanto, la puerta de entrada a una etapa más avanzada de la vida política de esta media isla.

De todas las acciones, posiciones, discusiones, enfrentamientos entre partidos y sectores, hemos podido colegir lo siguiente:

1.    1. El PRM no estaba obligado, como actor político, a develar la amenaza al sistema de votación electrónica, porque de hacerlo la reacción de los votantes en los centros de votación y las calles no hubiese sido de forma pacífica ni cívica, como ocurrió en la mayor parte del país. Si lo hubiese hecho, el oficialismo lo hubiese acusado de tratar de impedir la realización de las elecciones porque iba perder, como esgrime actualmente; porque para el que ostenta el Poder, las acciones de quien se lo disputa provocan el consabido: “Palo si boga y palo si no boga”.

2.      2.  La Junta Central Electoral -si bien se empecinó en el voto electrónico, pese a la experiencia de 2016 y las primarias de 2019- hizo lo correcto al suspender las elecciones, por las siguientes razones: a) El dislocamiento que presentaban el sistema de votación electrónica hacía casi imposible el ejercicio del derecho al voto de aproximadamente el 70% de los centros de votación; b) Las elecciones serían así parciales a nivel municipal cuando las leyes estipulan que sean generales (a nivel nacional); c) y el voto manual, instituido para refrendar los resultados electrónicos, se constituirían en la parte del proceso realizado casi de forma correcta, pero representando solo el 20% de las votos; d) con tres o cuatro horas de retraso y en esas condiciones, las elecciones serían un desorden y se daría pie a actos fraudulentos al tener que extender el horario de votaciones; y d) ya los ciudadanos y ciudadanas habrían perdido la credibilidad en el proceso y sus resultados.

3.      3. La JCE fue irresponsable cuando se abocó a realizar el proceso eleccionario municipal sin hacer una prueba de control a los equipos. También ha sido irresponsable cuando ante la filtración de la información de que se intentó sacar un equipo de la institución, no ha asumido la investigación, dejando a la Policía Nacional, brazo ejecutor del Gobierno, al frente de una cacería de brujas contra un coronel que funge como escolta de Luis Abinader y un técnico de la compañía Claro. Y siguió siendo irresponsable cuando al revelar el presidente en funciones del PLD, Temístocles Montás, que el PLD cuenta con tecnologías que le permite saber quién vota, dónde vota y por quién vota, no inició de inmediato una investigación judicial, ya que la Constitución consagra la confidencialidad del voto. 
         
      4. Concurrir a las elecciones municipales el 15 de marzo, y a las presidenciales y congresuales el 17 de mayo, sin que se judicialicen los delitos electorales cometidos antes, durante y después del frustrado proceso del domingo, es un acto mucho más irresponsable que todo los anteriores, pues las mismas fuerzas reaccionarios que conspiraron contra él, volverán a hacerlo al saberse impunes ante las autoridades que deben arbitrar los procesos electorales.

5.   5.  El método de elección no garantiza la diafanidad de unas elecciones. Se ha querido satanizar el método electrónico y se está reivindicando el método manual, el usado por Joaquín Balaguer para realizar sus consabidos fraudes electorales, como la solución al problema que se presentó en el frustrado proceso recién pasado. Seamos cautos, no alberguemos más ilusión y confianza que las necesarias para no desbocar a destiempo la paz de nuestro país por senderos de intranquilidad y dolor. Practiquemos la máxima de Santo Tomás: “Ver para creer”.

6.     6.  La población tiene derecho a protestar, y es fabuloso que esté ejerciendo su derecho de manera pacífica, en especial jóvenes que no necesitan de un cambio de gobierno para conseguir un picoteo en un ayuntamiento, sino que sienten herida de muerte la patria que les vio nacer. La protesta, es la única forma que tiene el subordinado de ser escuchado en regímenes autoritarios.

7.     7.  Lejos de desalentarnos lo ocurrido el 16 de febrero, como ciudadanos y ciudadanas comprometidos, debemos estar a primera hora del 15 de marzo en los centros de votación eligiendo a nuestras autoridades municipales y a las juntas distritales. Debemos agotar todos los procesos democráticos que consagran nuestras Leyes para que nuestras acciones cívicas y pacíficas sean observadas y documentadas por los observadores nacionales e internacionales, y tengamos aval moral para profundizar el método de lucha, si peores nubarrones ensombrecen la democracia electoral, la única con la que contamos hasta el momento los dominicanos.