lunes, 22 de abril de 2013

lunes, 15 de abril de 2013

El cuestionable triunfo de Maduro


 
Por Patricia Báez Martínez
 
El siete de octubre, cuando Hugo Chávez agradecía al pueblo venezolano su triunfo en las urnas, a su lado, ninguno de sus más cercanos colaboradores mostraba felicidad. Con el paso de los días, los rostros compungidos de aquella noche se convirtieron en la muestra más fehaciente del conocimiento del estado de salud del presidente por parte de su círculo más cercano. Pero la práctica política, en los países con acusada debilidad institucional, encuentra en la retención del Poder su mayor muestra de éxito político, sin importar que con ello se lleve de cuajo la incipiente democracia.

Antes de partir a Cuba, Chávez dejó a un presidente designado, Nicolás Maduro, y le pidió a los venezolanos apoyarle en caso de que él no regresara del predio comunista de los hermanos Castro. Tanto Maduro como Henrique Capriles contaban para este proceso electoral recién pasado con el apoyo de fuerzas extrapartido, el primero tenía a su favor todos los recursos del Estado y las instituciones de gobierno, así como al régimen cubano sirviéndole de asesor; mientras el segundo -como es lógico- fue reforzado por la diáspora venezolana contraria a Chávez, y hasta se menciona al Departamento de Estado de EE.UU.

De no ser por la manipulación del chavismo para aprovechar el duelo por la muerte de Chávez, al punto de especular con el posible envenenamiento del líder de la revolución Bolivariana, ambos contendores hubiesen competido en igualdad de condiciones. Maduro contó con el silbido de un pajarito que no tuvo Capriles, pero no solo eso, la derecha venezolana no mostró arrepentimiento por las décadas de gobierno en las que solo se interesó por lucrarse a costa del petróleo, mientras la mayoría de los venezolanos vivía por debajo del umbral de pobreza.

El desempeño de Maduro es cuestionable. El esfuerzo, los recursos y el abuso de poder no se corresponden con los resultados. Algunos atribuyen la diferencia de menos de un 1 % entre los dos contendientes -con el 99.12 % de los votos escrutados- a que Maduro no tiene el genio de Chávez, eso es más que evidente: Es más cómodo y productivo -a mediano y largo plazo- ser uno mismo, que fingir y copiar el estilo de otro, sin embargo, Maduro necesitaba del genio de Chávez para ya. Y esa falta de carácter y carisma no sólo le hizo perder apoyo dentro del chavismo, sino que no logró convencer a los abstencionistas. En el análisis, no se puede dejar de lado el desgate del chavismo en momentos en que los desaciertos en el manejo de los recursos del Estado y la economía quedaron al descubierto en pleno proceso electoral.

Nicolás Maduro es el presidente de Venezuela. Ninguna auditoría cambia los resultados de un proceso electoral, máxime si fue fraudulento y si la revisión es con el mismo CNE como árbitro; no existe ni la más mínima garantía de imparcialidad. Ante este panorama, sólo les queda a los venezolanos aprender a hacer limonada: El chavismo debe hacer todo lo posible para unificar a la nación, y la derecha debe demostrar a los venezolanos de abajo que en un eventual gobierno suyo no perderán los “derechos adquiridos” con Chávez, como son los derechos a la salud, la alimentación y un techo digno. ¡Capriles, váyase en paz!

Poner las barbas en remojo

Cuando un sistema de partidos está polarizado y atomizado, y además uno de los dos partidos o grupos de partidos se yergue en el descrédito, el escenario es propicio para que el partido que se haga con el Poder use los recursos del Estado para mantenerse siempre arriba, porque arriba es muy bueno. Esto pasa en Venezuala y por ese mismo camino va el sistema de partidos en República Dominicana con un PLD que usa el Poder para mantener la fidelidad de decenas de ventorrillos políticos que le garantizan llevarle la ventaja al PRD en cada proceso electoral, y un partido opositor desmembrado y confundido, tan confundido que ha elegido como líder del proceso de reestructuración a un político controvertido , generador de una gran tasa de rechazo a lo externo del partido, en detrimento del liderazgo menos viejo y con menos mácula. No es lo mismo copiar la estrategia política del continuismo y aplicar una política social empobrecedora, pues el resultado es una bomba de tiempo.
 
@pbaezperiodista


lunes, 1 de abril de 2013

Alias Vincho


La Policía Nacional emplea con fruición los alias o sobrenombres de los hijos de “Machepa” cuando esos pobladores de Catanga, Gualey y Guachupita no les conviene y caen en desgracia, bajo el plomo de un “intercambio de disparos”. Sin embargo, existen políticos dominicanos que teniendo un alias del tipo nota policial, éstos pasan como un nombre más o un apócope de cariño o confianza.

Marino Vinicio Castillo, alias Vincho, es un carroñero que ha convertido los rastrojos del Poder en su hábitat natural y se lanza como un rayo sobre lo que él entiende de su competencia en el festín de la podredumbre, urdiendo con saña los planes más macabros para con los intereses nacionales y defendiendo las arcas de sectores y personalidades funestas. Basta recordar a los banqueros que robaron un estimado de 85 mil millones de pesos.

(A) Vincho aparece como una sombra de ultratumba en los momentos clave de nuestra historia, desde Trujillo hasta nuestros días, moviendo las fichas a favor de los intereses de los sectores conservadores, ya sean diáfanos, turbios u oscuros. Por demás, ha significado una permanente y pesada carga, económica y política para los dominicanos. Por escaso que sea el pastel, siempre sale con su tajada, y para ello no duda en usar su fábrica de chantaje. Los políticos dicen que es mejor tenerlo de amigo que de enemigo y por eso ceden a su nefasta presencia.

Y allí se erige Vincho, en la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, como la más dantesca  mueca a la dignidad del colectivo nacional, como último insulto de “El Príncipe” al intelecto de la plebe, como muestra de que nada ha cambiado después del 16 de agosto en este puente de drogas, aspirantes a peloteros, megadivas con ínfulas de “mulas” y jugadores de azar. ¡Que viva la reencarnación de “El Jefe”!

miércoles, 13 de marzo de 2013

En materia de ética en RD, 'el coyote cuida a las gallinas', dice Patricia Báez


 
La periodista y comentarista de la Z101, Patricia Báez, sostuvo que, pese al interés verbal expresado por el Presidente de encabezar un gobierno ético y transparente, en República Dominicana la ética está secuestrada cuando la Dirección Nacional de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG) la dirige Marino (Vincho) Vinicio Castillo.
La comentarista hizo un recuento de posiciones y casos cuestionables en los escasos siete meses de Gobierno en los que la DIGEIG no ha dicho ni hecho nada.

1er caso: El director de Minería, Alexander Medina, fue empleado de la Falconbridge por 35 años, por lo que es pensionado de esta empresa que quiere explotar, a toda costa, loma Miranda. Recientemente el funcionario dijo que la explotación de loma Miranda no causará daño al ambiente de La Vega, y privilegió que la minera explote la zona y saque los 18 millones de toneladas de oro para que ésta se pueda mantener por 20 años más en el país.
“Es necesario que se esclarezca cual es el principio que debe primar en la Dirección de Minería, si el economicista, es decir, obtener recursos a cualquier costo, o aprovechar los recursos mineros acorde a un plan de sostenibilidad ambiental y económica”, expuso la comunicadora en El Gobierno de la Mañana (5:00 a 6:30 am).

2do caso: El ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Gonzalo Castillo, quien siendo un importante funcionario del Gobierno, hombre de confianza Danilo Medina, a través de su empresa privada, Helidosa, mantiene un contrato con la Barrick Gold, la minera que explota la mina de Pueblo Viejo en base a un contrato leonino que apenas da el 3.2 % de los beneficios al Estado dominicano, y con la cual el país y el Gobierno tienen conflictos de intereses.
"Como dijimos ayer, este funcionario viola el artículo 135 de la Constitución, varios artículos de la ley 41-08 de Función Pública y el Código de Pautas Éticas que el Consejo de Gobierno aprobó el 22 de agosto pasado, sin embargo, ¿quién lo interpela, quién lo cuestiona e investiga? Nadie”, porque –como explicó- quien debe investigar estos conflictos de intereses y hacer recomendaciones, también viola las legislaciones dominicanas.

3er caso: El director de la Dirección Nacional de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG), el propio Vincho Castillo, viola -como mínimo- los numerales 2, 9 y 16 de la Ley 41-08 sobre Función Pública, al abogar porque el Estado dominicano honre el contrato con la ICCSI para la instalación de sistemas de Rayos X en los puertos, uno de cuyo accionistas es el médico Salomón Melgen, quien tiene una relación de parentesco con él. Tanto el fenecido Miguel Cocco como Rafael Camilo, ex directores de Aduanas, consideraron el contrato lesivo al interés nacional.
“Esto es como que la iglesia esté en  manos de Lutero o que el coyote cuide las gallinas en este país. ¿Cómo va Vincho Castillo a investigar y a disciplinar a los funcionarios corruptos si él comete actos de corrupción en el ejercicio de sus funciones?” Patricia Báez recordó que la DIGEIG tiene un departamento, de Investigación y Seguimiento (DIS), el cual –según la propia página web de la institución- es el encargado de recibir e investigar las denuncias hechas por ciudadanos o por rumor público, por supuestas violaciones al régimen ético, disciplinario y de prohibiciones establecido en la Ley 41-08.

El numeral 2 del artículo 84 de la Ley 41-08 tipifica la acción de Gonzalo Castillo como lesiva a los intereses del Estado, pasible de destitución, por lo que la comunicadora le recomendó al funcionario rescindir el contrato con la minera o renunciar al cargo, de lo contrario, el Presidente puede destituirlo. Sin embargo, ni el Presidente ni el director de Ética se han pronunciado al respecto, mientras el mandatario anuncia otro código, esta vez para evitar las muertes maternas.


 
FB: Patricia Báez Martínez
Twitter: Pbaezperiodista