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lunes, 2 de abril de 2018

Análisis de la película 'En frente de la clase'




Materia: Psicología y Desarrollo Humano
Nombre: Patricia Báez Martínez
Fecha: 8 de abril de 2018


Práctica análisis de la película ‘Delante de la clase’ (2008) de Peter Werner

I.              Diagnóstico de la personalidad del personaje principal:
El personaje principal de la película, el niño Brad Cohen, es un niño estadounidense que desde los seis años empezó a manifestar el síndrome de Tourette, en un momento en el que en el estado en el que vivía ni los especialistas de la conducta ni el sistema educativo tenía información sobre esta enfermedad del sistema nervioso. Su condición provocaba que fuera rechazado por su padre y el entorno educativo (directores de escuelas y maestros, etc.), incluso de que fuera objeto de bullying, complicando aún más su situación. A pesar de ello, Brad no se dejó intimidar ni por el síndrome de Tourette ni por el ambiente, junto a su madre, buscó explicaciones y ayuda para su condición y lo asimiló como una característica de su personalidad (“mi Tourette”, le decía”) con la que debía vivir, pues no tiene cura. Y aunque le fue muy difícil estudiar, pues corrió el riesgo de ser expulsado de la escuela, y más difícil aún conseguir trabajo como profesor, asimiló la enfermedad no como un obstáculo para ser profesor, su vocación, sino como el impulso para seguir insistiendo por entrar al sistema educativo estadounidense.
No observamos en el personaje de Brad Cohen ninguna característica negativa, todas son positivas, desde su niñez hasta la adultez. Como niño, sabía que aquello que los demás podían hacer por él para ayudarlo, era aceptarlo como uno más, y mantuvo esa visión también como profesional, insistiendo de escuela en escuela hasta lograr un trabajo como profesor. Además, la incomprensión que sufrió en la escuela como estudiante no lo frustraron, sino que le enseñaron todo lo que no debía ser un profesor, y se empeñó en ser el profesor que siempre quiso haber tenido para alcanzar sus objetivos, pese a su condición.

II.            Comparación del escenario educativo en el que estudio el personaje y luego se profesionalizó y el escenario educativo dominicano actual:
Brad Cohen estudio en un sistema educativo que aún no estaba preparado para los estudiantes especiales o con necesidades especiales, que no sabía cómo guiar a esos niños ni ayudar a sus padres, quienes son constantemente reclamados en la escuela para recibir quejas de sus hijos con necesidades especiales. Después de haber estudiado educación, para lo que no tuvo inconvenientes, Brad enfrentó la barrera para ingresar al sistema educativo, es decir, el sistema educativo estadounidense, ya en ese momento estaba preparado para tratar con niños especiales, pero no estaba aún lo suficientemente maduro como para aceptar a un profesor diferente. Esa fue otra batalla, primero conseguir trabajo, y luego mostrar su capacidad y vocación para la enseñanza. El sistema educativo, en cuanto a las personas especiales, muestra una dicotomía: mientras está conminada y preparándose a aceptar a los niños especiales, ni está prepara ni acepta a profesores con características especiales, por la idea de que el maestro debe ser un modelo para los alumnos, y para las direcciones escolares simplificarse el trabajo.
Como país en vía de desarrollo, República Dominicana va a la saga de los Estados Unidos. Desde unos pocos años a la fecha el sistema educativo se ha preparado para trabajar con niños con necesidades especiales, haciendo inclusivo el sistema educativo. El respeto a la Constitución y al Código de Niños, Niñas y Adolescentes, que garantizan el derecho a la educación de todos los niños, ha obligado al sistema educativo público a dar respuesta a esa necesidad, que antes solo era suplida por algunos centros educativos privados. En cuanto al ingreso al sistema educativo de un profesor con características o condiciones especiales, el país sigue mostrando atrasos. Pero el hecho de que para los alumnos, el sistema se ha transformado en inclusivo, se abre una puerta de esperanzas para las personas con condiciones especiales que aspiran o han estudiado educación, porque en un futuro esa será otra barrera que habrá de derrumbarse en pos de una sociedad más diversa. El sistema educativo dominicano ignora la condición de humano del maestro, lo ve solo como un obrero sin importar si sufre alguna enfermedad o condición que lo hacen especial. Y de la misma forma que se aboga por la humanización de los servicios de salud, la profesión docente se debe humanizar, siempre tomando en cuenta de que es necesario mantener la calidad educativa y el respeto al Estatuto Docente.
III.           ¿Se violentó el código educativo?
Sí, porque los maestros de Brad Cohen no comprendían su situación de salud y le hacían reclamos delante de los demás estudiantes, además de que amenazaron con expulsarlo pudiendo haber tronchado sus capacidades y expectativas profesionales. En el caso del Brad Cohen de adulto, no se violenta ningún código, porque aunque las constituciones son garantistas de derecho, no existe legislación que obligue al sistema educativo a aceptar a personas con algún tipo de discapacidad.
¿Cuándo Brad Cohen obtuvo un contrato como maestro? Cuando tras 25 intentos fallidos halló una escuela en la cual su director y sub directora estaban más interesados en hablar de la filosofía educativa del futuro profesor y no centrarse en revisar su currículo físico. Además, del interés por parte de las autoridades de esa escuela en aplicar una verdadera política de inclusión social.
IV.          Estrategias de aprendizaje utilizadas por el maestro/a:
El maestro Brad Cohen utilizó estrategias de enseñanza-aprendizaje basadas en el constructivismo, por lo tanto, su condición de salud no era una limitante para que sus niños aprendieran, porque ellos mismos iban a construir su conocimiento, gracias a los conocimientos previos con que ellos habían llegado a la escuela y la guía de él en el aula. Cómo él sabía que sus tics podían distraer a los alumnos, lo primero que hizo fue hablarles sobre su condición y sensibilizarlos, además usar sombreros atractivos que llamaran la atención de los niños y ellos ya no estuvieran atentos a los tics. Y lo más importante, es que enseñó a los niños desde un concepto de entender que todos somos diferentes y se debe ser tolerante, pero siempre guardando las normas de convivencia en el aula.
V.           Frases impactantes del personaje principal:
1.    “El tourette no podrá conmigo de la forma que lo hizo con ellos”
2.    “Mi mejor profesor es el tourette”.





sábado, 15 de abril de 2017

Ese Gagá es nuestro


Por Patricia Báez Martínez

A propósito de la crítica por la financiación del proyecto cultural Enseñanza de la Música y Danza del Gagá en La Romana.

Los primeros nativos del África llegaron a esta isla a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI y desde ese entonces data la presencia de la mujer y del hombre negra/o (como fueron etiquetados por el eurocentrismo) en esta isla y en el Caribe insular. La conformación de Haití y su carga negroide, es muy posterior, consecuencia de las devastaciones de Osorio de principios del siglo XVII, es decir, que la presencia de esclavos negros en esta media isla es aproximadamente dos siglos previa a la llegada de esclavos negros a la parte occidental, bautizada primero como Saint Domingo Francés y posteriormente como Haití. El dominicano es negro desde su cimiente.

En su libro ´Las culturas afrocaribeñas´, el filósofo español nacionalizado dominicano Carlos Esteban Deive escribe: “La primera noticia oficial sobre la presencia de esclavos negros aparece en la instrucción que Isabel y Fernando dieron al comendador Nicolás de Ovando, nombrado gobernador de Santo Domingo el 16 de setiembre de 1501. En la cédula se lee que, deseando procurar la conversión al cristianismo de los indios, lo que podría ser estorbado si a la isla fuesen individuos sospechosos de esa fe, quedaba prohibido el ingreso a ella de moros, judíos, herejes, reconciliados y conversos, salvo esclavos africanos nacidos en poder de cristianos…” (pág. 31). Independientemente de la presencia en la parte oriental de la isla de esclavos negros alzados de los ingenios de la parte occidental, la migración masiva de negros haitianos inicia con la ocupación-invasión estadounidense (1916-1920), pues el invasor requirió de mano de obra resistente y barata para el corte de caña en los ingenios azucareros que se construyeron.

Así las cosas, está más que claro que la conformación de Haití es consecuencia del fundamentalismo religioso y la avaricia españolas, y hoy, cinco siglos después, el nacionalismo criollo pretende inyectarnos su fundamentalismo cultural, que ignora la cultura negroide, tanto dominicana como haitiana, ambas con una raíz común y diferente, África, pues África nunca fue ni es una unidad cultural. La presencia de descendientes de negros africanos en la parte dominicana es consecuencia del proceso de industrialización, del cual tomó parte tanto el capital estadounidense como el nacional. Aunque es bueno destacar que el ser humano es una especie esencialmente nómada, y que el proceso de mestizaje dominico-haitiano no se debe explicar solo a la luz de los procesos político-económicos, sino que intervienen otros factores como el social (en el cual la cultura alcanza su máxima expresión), geográfico y el subjetivo: El ímpetu de movilidad que caracteriza a la mayoría de los seres humanos y la facilidad -en el caso nuestro-, cuando no existe una frontera natural que divida a las dos naciones.

El Gagá y el vudú tienen una relación intrínseca. El segundo es la religión y el primero el ritual mágico de ésta. Ya para 1975, el folklorista dominicano Fradique Lizardo, citado por Dagoberto Tejeda Ortiz en El vodú en dominicana y en Haití (pág. 174),  defendía la existencia de un vodú dominicano: “El hecho de que a nuestro territorio llegaran esclavos africanos con sus creencias religiosas mucho antes de la existencia de la colonia francesa de Saint Domingue y por supuesto del nacimiento de la nación haitiana, echa por tierra la afirmación de que el vodú arribara a nuestro país procedente de Haití”.  Tejeda Ortiz, en su prolongado estudio de la religiosidad popular dominicana, deja establecido que aunque el vudú dominicano y el haitiano pudieron haber compartido una misma raíz, se han diversificado al punto de que ya se puede hablar con propiedad del vudú dominicano. Establecer a ciencia cierta si el vudú llegó a la isla con los primeros africanos traídos por los colonizadores españoles o lo introdujeron los negros braceros que cruzaron el Masacre, es alto difícil, solo podemos llegar a aproximaciones. El mismo derrotero histórico podría aplicarse para el Gagá. Aunque su ritual actual (ritmo, baile, estética visual) es de reciente data, no se podría negar que algunos de sus componentes, en especial el musical, tenga ya varios siglos de práctica en la isla. Recordemos que como expresión religiosa y cultural de un grupo minoritario, inicialmente debió estar proscrita e invisibilizada. En la actualidad sigue proscrita a nivel oficial al punto de que en el Altar de la Patria se prohíbe el baile de Gagá. Y ya hemos llegado a la arena a la cual he pretendido llevarles.

El gobierno de Danilo Medina a través del Ministerio de Cultura financió el proyecto cultural Enseñanza de Música y Danza del Gagá en la provincia de La Romana (Este), esto mediante la convocatoria a los Proyectos Culturales de 2013, en los cuales solo en esa provincia fueron seleccionados 15 proyectos, es decir, que no fue una inversión exclusiva. Para nosotros, la selección de este proyecto por parte de la gestión de José Antonio Rodríguez demuestra una política cultural del Estado inclusiva y, en consecuencia, democratica. Quienes practican el Gagá, aunque de piel negra y pelo afro, son en su mayoría dominicanos y dominicanas (algunos de ascendencia haitiana) cuya religiosidad y cultura necesitan ser reconocidas y fomentadas. El Gagá que se practica en el Este dominicano es nuestro, tan nuestro como el merengue, la bachata, el pri-pri, los palos y atabales, la sarandunga, los chuínes de El Cañafistol, el bambulá de Samaná con su créol particular, el sancocho, el domplin, el cazabe, el macuto, la tambora… tan nuestro como el Altar de la Patria. Se practica en nuestro suelo y por dominicanos y dominicanas, es decir, la subjetividad cultural se ha incorporado a objetos nacionales: El suelo y parte de sus habitantes, es ya un producto local. El fundamentalismo salvaje español destruyó la cultura taína; la negra, por ser mayoría y aprender rápidamente a camuflarse, y hasta a ocultarse, logró sobrevivir. En este inicio de siglo XXI está amenazada, como lo están las expresiones culturales de origen hispánico y taíno, por una postmodernidad globalizada que ignora las particularidades culturales. No continuemos degollando nuestra riqueza cultural.


No solo de pan vive el hombre (y la mujer): Una ley de vida plasmada en las Sagradas Escrituras del cristianismo. Y las expresiones culturales no pueden esperar a que estén del todo saciadas todas las necesidades de infraestructura, docentes, equipos, materiales, y alimentos que demanda el sistema educativo nacional, porque cada día surgen nuevas necesidades y demandas, porque además las expresiones culturales también son una necesidad vital,  alimento para el alma, y hasta una herramienta de enseñanza-aprendizaje si nos despojamos de los ataduras/fundamentalismos de clase, pues no son raciales, la humana es una sola. El cuco no está fuera, el cuco lo llevamos dentro: Somos negros. 

Ver ritual mágico del Gagá: https://www.youtube.com/watch?v=lCsswSNiIGY