viernes, 14 de diciembre de 2018
Conversación entre Arturo Santana (Propagas) y Manuel Díez (Polyplas)
A.S.: … en los tribunales demostrarte que ese camión no es de Propagas. Entonces, lo que tú me estás haciendo es una maldad; si tú me haces eso, tú te vas a arrepentir ¿Okey? Ah, que no diga Propagas. Si tú pones Propagas me estás haciendo un daño irreparable, y no lo voy a permitir…
M.D.: Pero Don Arturo, yo lo que…
A.S.: Yo soy muy bueno, pero no voy a permitir que tú me
dañes el nombre que me ha costado sesenta años trabajar, desde pobre hasta
rico. Yo gastaría todo lo que tengo para que tú te arrepientas de esa vaina
¿Okey?
M.D.: ¿Don Arturo, pero por qué yo…
A.S.: El camión dice muy claro Nat Gas, y el tanque dice muy
claro Nat Gas, o sea, que tú me estás haciendo un daño de maldad. Llama al
periódico y para esa vaina porque yo no estoy dispuesto a aceptarlo.
M.D.: Don Arturo, pero yo todo eso se lo enseñé a su equipo…
A.S.: No importa, no importa, yo te… o sea, la compañía de seguro va a pagar como quiera PORQUE YO ESTOY ASEGURAO POR NAT GAS Y POR PROPAGAS, pero si tú pones Propagas en el periódico, que no ha salido en ningún lao’, me estás haciendo un daño de maldad y no lo voy a aceptar.
A.S.: No importa, no importa, yo te… o sea, la compañía de seguro va a pagar como quiera PORQUE YO ESTOY ASEGURAO POR NAT GAS Y POR PROPAGAS, pero si tú pones Propagas en el periódico, que no ha salido en ningún lao’, me estás haciendo un daño de maldad y no lo voy a aceptar.
M.D.: Pero por qué yo me tengo que arrepentir si el contrato
mío es con Propagas, yo no sé quién es Nat Gas.
A.S.: No importa. No importa. Yo te voy a demostrar en los
tribunales que tú no tienes razón, que
me estás haciendo un daño de maldad.
M.D.: Bueno, yo de verdad…
A.S.: A donde quiera que diga Propagas, tú pones Nat Gas.¿Okey?
M.D.: Pero todo eso se lo informamos a su gente, Don Arturo,
yo lo llamé, inclusive.
A.S.: Noooo. Me lo leyeron ahora. Y yo no voy a aceptar eso.
No voy a aceptar que el nombre de Propagas salga en ningún sitio, porque yo todas
las estaciones mías dicen Propagas, y tú lo que me estás haciendo es un daño pa’
que no vayan a mis estaciones, y yo no voy a aceptar eso. Me estás haciendo un
daño de maldad.
M.D.: Don Arturo, yo no ,estoy tratando de hacerle daño a nadie, yo fui inclusive a su gente, le enseñamos el comunicado hace ocho horas, lo hablamos, se lo dijimos, y ya eso está publicado, Don Arturo.
M.D.: Don Arturo, yo no ,estoy tratando de hacerle daño a nadie, yo fui inclusive a su gente, le enseñamos el comunicado hace ocho horas, lo hablamos, se lo dijimos, y ya eso está publicado, Don Arturo.
A.S.: No. Tú puedes pararlo, te conviene pararlo, te
conviene pararlo, porque si no lo paras, eso es cuestión que tú tocaste
tambores de guerra y nos va a salir mal a los dos, para esa vaina. Te lo
aconsejo, páralo. Donde quiera que diga Propagas, pon Nat Gas, y así quedamos
amigos y vamos a ir juntos a todo, pero si no haces eso, ya mañana mismo yo voy
a publicar que estamos en guerra y nos vamos a joder los dos.
M.D.: Don Arturo, mire, yo le pedí a raíz de que estoy
oyendo su conversación, le pedí a Estela, que estuvo en la reunión con su gente
hoy, que viniera aquí para que ella le explicara lo que nosotros hicimos en la
reunión. Explícale, Estela, por favor.
E.: Don Arturo, ¿Cómo está?...
A.S.: Mire, Estela, vamos a hablar clarooo, tú eres
publicitaria, si tú pones Propagas, tú me estás haciendo daño, un daño
irreparable, que me ha costado sesenta años levantar ese nombre y si tú haces
eso, estando un camión como Nat Gas, y el tanque como Nat Gas, me estás
haciendo daño de maldad.
E.: Don Arturo, Don Arturo…
A.S.: ¡Páralo ya! Te vas a arrepentir.
E.: Don Arturo, permítame hablar, porque le he
escuchado. Permítame hablar por favor,
yo quisiera que usted me escuche. Hemos hecho un gran esfuerzo, del lado
nuestro nos acercamos a usted, directamente Manuel, para decirle el interés de
hacer un comunicado conjunto, hemos estado trabajando fuertemente con los
técnicos, para llegar a un comunicado que pueda revelar la situación. Esta
mañana me comuniqué con Luis, con Gillermo, su abogado, tuvimos una reunión en
las oficinas, estuvo Jaime, su hijo, estuvo Guillermo, y ellos nos pidieron el
documento, se lo enviamos y nos pidieron tiempo para compartirlo con su aseguradora. Jaime, su hijo, expresó
que le gustaría que el nombre de Propagas se cambiara, a lo cual nuestra
abogada le respondió que nuestro contrato…
A.S.: Tu abogada no sabe…
E.: Permiso…
A. S: Sabe Don Manuel y yo que somos los que vamos a perder
dinero (casi llorando).
E.: Permiso…
A.S.: Vamos a perder dinero, vamos a estar cincuenta años
peleando, mi hija.
E.: Permítame, Don Arturo.
Yo lo respeto, le pido respeto, permítame hablar, Don Arturo, yo
entiendo cómo usted se siente, pero permítame hablar.
A.S.: No, no me digas más na’: Pleito, ya, tambores de
guerra.
martes, 4 de diciembre de 2018
El pacto de las migraciones de la ONU no es cuco, es una oportunidad
“Es crucial que los desafíos y las oportunidades de la
migración internacional sean algo que nos una, en lugar de dividirnos”, dice el
documento
República Dominicana ocupa la
mitad de una isla en el caribe que es origen, tránsito y destino de migraciones
desde antes de la llegada de los españoles en 1492. Por conflictos político-económicos,
raciales y culturales, siempre se ha
opuesto a la fusión con la vecina república de Haití y a la migración de sus
nacionales a suelo dominicano, lo último de manera formal, porque en la
práctica, la economía nacional se sostiene, en gran medida, gracias a la barata
mano de obra haitiana.
La Organización de las Naciones
Unidas (ONU), junto a los estados miembros, ha trabajado durante los últimos
años en la elaboración de un Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y
Regular. República Dominicana es parte de la ONU y ha trabajado en la
elaboración de ese pacto, el cual ha de ratificarse en los próximos días o ser
rechazado.
Una cantidad considerable de
personas e instituciones criollas, entre los que se destacan el Instituto
Duartiano, se han manifestados en oposición a la firma o ratificación del pacto
por parte del gobierno dominicano, alegando que éste es parte de un proyecto
fusionista que lleva décadas en la mentalidad nacional dominicana y no se
materializa.
Parecería que en República Dominicana
no residen más de 1 millón de haitianos (mal contados), la mayoría de manera
irregular.
Parecería que República
Dominicana ocupa la isla completa y que no es una isla que comparte el territorio
con la población que pretende repeler o que cuenta con una frontera física
efectiva.
Se olvidan los nacionalistas que
la presencia haitiana en el país es una realidad mayúscula y sin regulación,
que estamos realmente a expensas de la migración haitiana en las condiciones en
que se da ésta. Ignoran también que los y las haitianas no pagan los impuestos
que pagamos los dominicanos, y, sin embargo, reciben los mismos servicios de
salud, educación y transporte, entre otros. Pretenden esos buenos dominicanos darle poca importancia al
hecho de que la migración irregular es un negocio en la frontera
dominico-haitiana que lucra a sectores de los organismos de seguridad nacional.
Pero además, pretenden hacer caso
omiso a que ya el gobierno del presidente Danilo Medina dio pasos para la
regularización de los extranjeros en suelo dominicano con la puesta en vigor
del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros, y eso sin presión de la ONU,
a motu proprio. Es decir, que ya estamos inmersos en el problema y en la
búsqueda de soluciones, pero asumiéndolo de manera individual, solo con
nuestros recursos técnicos y financieros.
¿Y qué tal si nos abrimos a la posibilidad
de que el problema migratorio haitiano lo abordemos de manera concertada entre
todos los países miembros de la ONU que firmen el pacto, y que esto nos permita
recibir ayuda técnica y financiera?
En primer lugar, el pacto no es
jurídicamente vinculante, es decir, que ni nuestra constitución ni la ley de
migración, ni ninguna otra legislación serían modificadas. Con esto, la
soberanía nacional, en lo que respecta al tema migratorio, queda salvaguardada.
Nos llamó la atención que este
pacto mundial de la ONU, de la misma forma en que promueve la migración segura,
ordenada y regular, tiene entre sus objetivos crear condiciones en los países
de origen que desincentiven a las personas a migrar, porque en realidad son las
pésimas condiciones políticas, económicas y sociales de los países de origen
las que empujan a las personas a migrar. Y lo saben dominicanos y haitianos porque lo han vivido en carne propia.
Es así como en su objetivo número
dos (2), dice lo siguiente: “minimizar los factores adversos y estructurales
que obligan a las personas a abandonar su país de origen”.
Pero no solo eso, en su objetivo cuatro (4), se compromete a
“velar porque todos los migrantes tengan pruebas de su identidad jurídica y
documentación adecuada”. Y esto es magnífico, porque el principal escoyo del
Plan Nacional de Regularización de Extranjeros ha sido que el gobierno haitiano documente a sus
ciudadanos.
En este sentido, la ratificación del tratado por parte de
República Dominicana, debe estar condicionado a que la República de Haití
también lo ratifique, pues la mayor carga migratoria que recibimos es del
pueblo haitiano, y es una migración que a la vez es provechosa, por todas los
nacionales haitianos que vienen a estudiar y trabajar a este lado de la isla,
también es perniciosa, porque algunos –los menos- se dedican a actividades
criminales, y no contamos con ningún tipo de mecanismo que nos permita
identificarlos para someterlos a la acción de la justicia o dar parte al país
de origen u otros países miembros de la Interpol.
El tráfico de personas en la frontera y las violaciones a
los derechos de los migrantes serían considerablemente reducidos, por no decir eliminados, y eso es
positivo para el país y el mundo. Además, el pacto tiene un enfoque de género,
por lo que aboga por la protección de las mujeres y las niñas migrantes, más
propensas a ser víctimas de la trata de personas, la esclavitud sexual y
laboral.
En lo que respecta a los servicios básicos que el Estado
dominicano estaría compelido a brindar a los migrantes haitianos (porque no nos
quejamos de los coreanos, chinos, japoneses ni venezolanos), ya se los estamos
brindando sin recibir a cambio ningún tipo de asistencia económica ni técnica. Los
haitianos utilizan nuestros servicios de transporte, acuden a nuestros centros de salud y mandan a
sus hijos a las escuelas, y en todos esos lugares/servicios son tratados como lo
que son: Seres humanos y ciudadanos del mundo. Y cada día podemos ver los esfuerzos que ellos hacen
para utilizar esos servicios públicos sin afectarnos, específicamente en lo que
respecta a la higiene personal.
De República Dominicana firmar el pacto, una de las formas
en las que se aplicarían los principios y objetivos del mismo, sería apoyando “a
otros Estados… incluso prestando asistencia financiera y técnica, en función de
las prioridades, políticas, planes de acción y estrategias nacionales, mediante
un enfoque pangubernamental y pansocial”.
Es decir, que no estaríamos afrontando el problema de la
migración haitiana de manera unilateral, como lo hemos estado haciendo hasta el
momento, porque como bien lo dice el mismo documento del pacto: “Ningún país
puede encarar los retos de este fenómeno mundial y aprovechar sus oportunidades
en solitario”.
¿Por qué este plan no es del agrado de los nacionalistas?
Entre otros aspectos, porque las detenciones de migrantes
sería un último recurso, es decir, ya “la camiona” no podría salir a recoger
haitianos por las calles para luego llevarlos a un centro de detención y negociar
con ellos su libertad. Y porque implicaría la inclusión política, económica y
social de estas comunidades de migrantes, es decir, que en determinado momento
de la historia nacional, nos veríamos conminados a aceptar a un diputado que
representa a los haitianos en el país, de la misma forma como los
estadunidenses, cubanos y judíos han tenido que aceptar la presencia de
dominicanos en las esferas de decisión de los Estados Unidos, porque LO QUE VA…
VIENE.
Nos parece que perderíamos más de
no ratificar el pacto que ratificándolo. De cualquier forma estamos condenados
a ser país receptor de la migración haitiana. Lo más estratégico de nuestra
parte sería identificar las oportunidades que este hecho histórico-social nos
brinda.
La autora es periodista y politóloga.
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viernes, 30 de noviembre de 2018
Culmina curso Feminismos: Historia, política y eticidad impartido por Teresa Díaz Canals

Díaz Canals es filósofa y socióloga y ha ocupado diferentes posiciones en universidades e instituciones cubanas
Santo Domingo.- Terminó este jueves con éxito el curso ‘Feminismos:
Historia, política y eticidad’, impartido por la socióloga cubana y doctora en
filosofía Teresa Díaz Canals en la Universidad APEC (Unapec), en el cual se
disertó sobre la evolución del feminismo desde su aparición -con la Revolución
Francesa- hasta la actualidad, así como su implicación con la historia (contada
por los hombres) la política y la ética.
La intelectual cubana, autora de
los libros ‘El momento del agua’ y ‘Papeles de civismo’, sostuvo que el feminismo camina de la mano con
la ética y lleva implícito una revolución cultural, además de que existe una
relación intrínseca entre feminismo y nación, es decir, que las feministas
deben mostrar interés por los problemas nacionales, en especial, los que
impactan la vida de la mujer.
“No es contra el hombre que
tenemos que luchar, sino contra el patriarcado”, sostuvo Díaz Canals el último
día del curso, que se impartió entre el martes 27 y el jueves 29 de noviembre
en el Salón de Audivisuales de Unapec, con la asistencia de mujeres y hombres de
diferentes instituciones de la sociedad civil que trabajan el tema de la mujer.
En el transcurso del curso, se
habló del papel que jugaron feministas como Simone de Beauvoir, Rosa de
Luxemburgo, Amelia Valcácel, Christine de Pizán, María Zambrano, Dulce María
Loinaz, Virginia Woolf, Camila Henríquez Ureña, Celia Amorós, entre otras.
Para la filósofa y catedrática
dominicana Lusitania Martínez, quien formó parte del público al que fue
dirigido el curso, el feminismo dominicano se encuentra en la etapa de la
premodernidad, aunque hace préstamos al feminismo postmoderno.
“Creo que existen tantos
feminismos, que conflictúan el movimiento, sin embargo, es necesario tomar de
cada uno de los tipos de feminismos lo mejor, sin ser eclécticos, porque es
preciso situarse en un paradigma, aunque se tomen préstamos de otros paradigmas”,
expuso Martínez en un momento en que tomó la palabra para responder a la
periodista Nexy de León.
El curso se realizó gracias a los
esfuerzos de la Fundación Padre Félix Valera (Cuba), de la Fundación Frederick
Herbert, el Centro de Género de Intec, el Instituto de Género y Familia de la UASD y la Tertulia Feminista Magaly Pineda que
dirige la feminista Yildalina Tatem Brache.
Etiquetas:
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domingo, 4 de noviembre de 2018
Pena máxima para los asesinos de Emely y su criatura
La dominicana, es una sociedad acostumbrada a los abusos contra los infantes, en especial contra las niñas. Un embarazo, un matrimonio en la preadolescencia o adolescencia, pasa como algo normal en los cinturones de miseria de las urbes y en las zonas rurales. Mientras que las violaciones sexuales a niños y niñas atiborran las noticias diarias que consumimos aturdidos. Queda mucho trabajo por hacer en materia de protección de los derechos de los niños y niñas de este país.
Sin embargo, a lo que no está acostumbrada esta sociedad es a la barbarie, al salvajismo, al odio visceral contra los niños y niñas. Y el asesinato de Emely Peguero y de su criatura de 20 semanas de gestación fue un acto de barbarie que quedará registrado en la psiquis social dominicana para siempre. Emely y su hijo fueron víctimas de un crimen de odio, odio por proceder ella de una familia humilde.
A Emely se le sometió a maltratos psicológicos y físicos que culminaron con su vida en un muy breve lapso de tiempo. Fue conducida a una muerte dolorosa y rápida, por ende salvaje, cuyo móvil era extirpar de su vientre el hijo y nieto de sus asesinos. De haber sus asesinos logrado el propósito de practicarle un aborto, las consecuencias para la salud -física y psíquica- de la menor no desaparecerían, y no volvería jamás a concebir un hijo. Quedaría muerta en vida, por muchos años o por el resto de su vida.
No justifico su muerte, sino que procuro resaltar el grave daño recibido en su cuerpo y espíritu, el cual, aún pudiendo preservar la vida, marcarían todo su existir como ser humana y mujer.
Sus asesinos albergaban tanto odio contra la criatura que se negaba a desprenderse de su vientre, que ante el intento de aborto frustrado la golpearon en la cabeza, para que muerta la madre muriera el hijo y librarse de ambos.
Esa fue una acción cometida por más de dos personas, nunca por una, y menos otro joven inexperto. Sin embargo, como dicen en el argot popular: "Entre bomberos no se pisan la manguera". Del expediente fueron sacados nombres de personal médico y paramédico. Solo imagine que habiendo ocurrido todo en una cama, no una camilla ginecológica, debían haber personas sujetando las piernas de Emily para que otra persona, preferiblemente un/a ginecobstetra, pudiera manipular las pinzas dentro de su útero.
Emely no quería abortar, y muestra de ello fueron todos esos cortes en el útero que le provocaron una hemorragia significativa.
Después de este acto de salvajismo fuera de toda lógica humana y legalidad, sus asesinos aparecieron ante las cámaras pidiendo a Emely Peguero que regresara, que todos estaban sufriendo por su desaparición, a lágrimas vivas.
El cuerpo de Emely, aún con restos de su crío dentro, deambuló por días entre maleteros de vehículos, finca de chulos y solares baldíos, hasta que al fin, se comprobó lo que se sospechaba, que había sido víctima mortal de Marlin y Marlon Martínez, de la familia Monster.
No conformes con todo este rosario de sadismo y perversidades, la madre y el hijo asesinos han tratado de montar abominables argumentos de defensa como es el de homicidio involuntario, como si el aborto es legal en este país y Marlon (única persona que hasta el momento se hace semi responsable del asesinato) tiene título y exequatur que le avalan para practicar un aborto,
Y como bien lo explicó el abogado acusador, José Hoepelman, a Marlin Martínez no se le puede considerar una simple cómplice, porque ella está en la génesis, la preparación, la consecución y el final de este horrendo feminicidio-infanticidio, que ha hecho tambalear la connivencia de la sociedad dominicana con la violencia sexual y de toda índole hacia las niñas.
Esperamos una condena justa y ejemplar.
Justa para Emily y su criatura y ejemplar para toda la sociedad dominicana, pero en especial para ese sector social que se cree por encima del bien y del mal, como se creyó Marlin Martínez.
Estaremos vigilantes, como estuvimos con el caso del niño José Rafael Llenas Aybar para que además de una condena consecuente con el crimen, ésta sea cumplida hasta el último día.
#JusticiaParaEmelyPeguero
Sin embargo, a lo que no está acostumbrada esta sociedad es a la barbarie, al salvajismo, al odio visceral contra los niños y niñas. Y el asesinato de Emely Peguero y de su criatura de 20 semanas de gestación fue un acto de barbarie que quedará registrado en la psiquis social dominicana para siempre. Emely y su hijo fueron víctimas de un crimen de odio, odio por proceder ella de una familia humilde.
A Emely se le sometió a maltratos psicológicos y físicos que culminaron con su vida en un muy breve lapso de tiempo. Fue conducida a una muerte dolorosa y rápida, por ende salvaje, cuyo móvil era extirpar de su vientre el hijo y nieto de sus asesinos. De haber sus asesinos logrado el propósito de practicarle un aborto, las consecuencias para la salud -física y psíquica- de la menor no desaparecerían, y no volvería jamás a concebir un hijo. Quedaría muerta en vida, por muchos años o por el resto de su vida.
No justifico su muerte, sino que procuro resaltar el grave daño recibido en su cuerpo y espíritu, el cual, aún pudiendo preservar la vida, marcarían todo su existir como ser humana y mujer.
Sus asesinos albergaban tanto odio contra la criatura que se negaba a desprenderse de su vientre, que ante el intento de aborto frustrado la golpearon en la cabeza, para que muerta la madre muriera el hijo y librarse de ambos.
Esa fue una acción cometida por más de dos personas, nunca por una, y menos otro joven inexperto. Sin embargo, como dicen en el argot popular: "Entre bomberos no se pisan la manguera". Del expediente fueron sacados nombres de personal médico y paramédico. Solo imagine que habiendo ocurrido todo en una cama, no una camilla ginecológica, debían haber personas sujetando las piernas de Emily para que otra persona, preferiblemente un/a ginecobstetra, pudiera manipular las pinzas dentro de su útero.
Emely no quería abortar, y muestra de ello fueron todos esos cortes en el útero que le provocaron una hemorragia significativa.
Después de este acto de salvajismo fuera de toda lógica humana y legalidad, sus asesinos aparecieron ante las cámaras pidiendo a Emely Peguero que regresara, que todos estaban sufriendo por su desaparición, a lágrimas vivas.
El cuerpo de Emely, aún con restos de su crío dentro, deambuló por días entre maleteros de vehículos, finca de chulos y solares baldíos, hasta que al fin, se comprobó lo que se sospechaba, que había sido víctima mortal de Marlin y Marlon Martínez, de la familia Monster.
No conformes con todo este rosario de sadismo y perversidades, la madre y el hijo asesinos han tratado de montar abominables argumentos de defensa como es el de homicidio involuntario, como si el aborto es legal en este país y Marlon (única persona que hasta el momento se hace semi responsable del asesinato) tiene título y exequatur que le avalan para practicar un aborto,
Y como bien lo explicó el abogado acusador, José Hoepelman, a Marlin Martínez no se le puede considerar una simple cómplice, porque ella está en la génesis, la preparación, la consecución y el final de este horrendo feminicidio-infanticidio, que ha hecho tambalear la connivencia de la sociedad dominicana con la violencia sexual y de toda índole hacia las niñas.
Esperamos una condena justa y ejemplar.
Justa para Emily y su criatura y ejemplar para toda la sociedad dominicana, pero en especial para ese sector social que se cree por encima del bien y del mal, como se creyó Marlin Martínez.
Estaremos vigilantes, como estuvimos con el caso del niño José Rafael Llenas Aybar para que además de una condena consecuente con el crimen, ésta sea cumplida hasta el último día.
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