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martes, 21 de julio de 2020

Carta pública al presidente Luis Abinader Corona



Estimado Señor Presidente, Luis Abinader Corona:

Soy ante todo, amiga y colaboradora de su gobierno, y espero que siempre cuente con mi favor y el de millones de dominicanos y dominicanas que creen en la posibilidad de un cambio en República Dominicana. Vemos con entusiasmo algunas de sus designaciones. Yo, humildemente, me atreveré a hacer una observación.

Señor Presidente, el cambio que esperamos las dominicanas, no solo se circunscribe a que se reduzcan los niveles de violencia contra nosotras, el cambio incluye una mayor representación en todos los niveles de la administración pública: Qué justo sería ver la imagen de un Consejo de Gobierno en que haya representación de la mujer. Si no podemos tener paridad en la designación de ministerios, al menos sea justo.

Es un cliché pasado de moda que sean ministras las que dirijan el Ministerio de la Mujer y Juventud, por eso no es raro que los conservadores (esos que nos quieren de vuelta en las cocinas) aboguen por la eliminación de esos ministerios y propongan la creación del Ministerio de la Familia, para borrar nuestra presencia en el aparato administrativo de un solo plumazo, y conferirnos esa aura de esposa y madre, que nos ha costado tanto a nosotras, y que no engloba a todas las mujeres, porque muchas no son ni una ni la otra.

Yo esperaba mayor designación de ministras.

Es cierto que Usted comenzó designando a Milagros Ortiz Bosch y a Milagros Germán, como directora de Ética y Comunicaciones, respectivamente; y ha prometido que las gobernaciones estarán dirigidas por mujeres. Pero eso es peccata minuta, cuando se trata de poder y representación de la mujer. Todos sabemos que los gobernadores, en la especie de su gobierno: las gobernadoras, son cargos casi decorativos.

Colocar viceministras y directoras nos coloca un paso detrás de los hombres, como si nosotras no fuéramos la mitad de la población, como si no dejáramos el forro en los partidos y las campañas igual que ellos. Es como si necesitáramos un Pater Familias para poder ejecutar en una institución pública, como si no se nos pudiera dejar solas disponiendo.

No dudo en lo absoluto de la capacidad de las designaciones que Usted ha hecho hasta el momento como ministros, pero mi pregunta ante cada Twitdecreto es: ¿No existen mujeres con iguales o mejores condiciones que esos hombres?

Nosotras confiamos en Usted, en que ya nada será como antes, en que ya no seremos relleno, decorado, mujer florero, dádiva. No abogo por mí, Señor Presidente, no seré ministra. Abogo por todas las mujeres que luchamos por la paridad/ equidad/ igualdad, por una vida de libertad y oportunidades, por las que nos revelamos contra el Techo de Cristal.

Yo le pido de corazón, que nos envíe un rayo de luz a este túnel en el que llevamos siglos encerradas. Sigo confiando en Usted.

Afectos.

domingo, 12 de julio de 2020

Juana Castillo


Por Patricia Báez Martínez

Su nombre es común: Juana. Aunque años atrás acaparó las portadas de los diarios como cuando fue tres veces campeona en la disciplina deportiva heptatlón. Sí, ella es una campeona, pero negra pobre. Una madre soltera de El Seibo, una de las provincias con mayores niveles de pobreza en el país. Todo lo que ha conseguido en la vida, ha sido con esfuerzo y sudor: Sus medallas, sus cuatro hijos, su casa.

Quizá por ser su casa, la casa de sus cuatro hijos, siempre regresó a ella, aunque allí estuviera su agresor (su última pareja, 15 años menor que ella). Huir con sus hijos y dejarle la casa a su pareja o sacarlo y quedarse a expensas de que volviera a agredirla, son caras de la misma moneda: Violencia machista. Muchos hombres se creen que cuando eyaculan en una vagina o entran en el espacio físico de una mujer, otro hombre no puede entrar jamás, marcan tanto que la mascan.

Los familiares, amigos y entrenadores de Juana hoy dan cuenta de manera pública de que ella había expresado vivía una relación violenta, la cual dio al traste con el homicidio de su pareja, el joven Luis Disla, -a manos suyas- la noche del lunes pasado, cuando la efervescencia política no permitía que nos detuviéramos en el nombre y la vida de esta mujer, negra y pobre, y que –por demás- ha sufrido situaciones de violencia alternas a las del hogar, en las cuales no nos vamos a detener.

Juana se habría defendido esa noche, y en su defensa mató a su pareja ¿Por qué nos cuesta creerlo? ¿Por qué nos sorprendemos? ¿Porque no es común que una mujer mate a un hombre? ¿Porque en una relación violenta se espera que la víctima sea la parte supuestamente más débil, la mujer?

Quizá algunos/as prefieren ver al joven como una víctima de ella, porque ella le llevaba 15 años y era una ex atleta, es decir, una mujer con fuerza física. Pero el hecho de que su pareja tuviera 21 años y ella 36 no lo exime a él de actitudes y conductas machistas, incluida la violencia contra Juana, no lo veo como un menor víctima de una adulta, lo visualizo como un joven con problemas de personalidad, los cuales no sabía manejar y que estaba haciendo daño a todos en su entorno, no solo a Juana, también a los hijos de ella.

Las mujeres fuertes -hasta las feministas-, también sufrimos violencia ¿Quién dice que no? Cuando una viene a darse cuenta que está en una relación tóxica, muchas veces se le hace difícil romper inmediatamente, además de que las mujeres, en una gran proporción, se cree la leyenda urbana de que somos capaces de cambiar a un hombre, e insistimos en lo inviable, manteniendo vínculos que dan vuelta en un círculo de violencia del que muchas veces se sale muerta, loca o presa, como es el caso que nos ocupa.

Juana no podía irse, porque esa es su casa y la de sus hijos, la que obtuvo pidiendo por ni siquiera por sus medallas en el deporte fue compensada;  el que debió irse a tiempo es el hoy occiso, que según narra Juana la estaba agrediendo esa noche y ella temió que le cortara su sexo y por eso tomó las tijeras y le pegó con ellas en el pecho. Cuando la mujer está sometida a violencia no se le puede exigir las mejores reacciones, reaccionamos por instinto, y lo digo por experiencia propia, que solo pude calmarme cuando me indicaron pastillas para dormir, y al poder descansar en las noches eso  me quitó la ansiedad y todo lo que de ella se desprendía. Una mujer violentada sin asistencia psicológica, sin una red de apoyo, es una posible víctima, pero también una pistola sobada.  

¿Estaba recibiendo Juana asistencia legal y psicológica? De seguro no, porque en el batey que ella vive en El Seibo, eso no existe. Tampoco en Baní, pues la OPM de Baní sirve de muy poco (allí ni ayuda legal ni psicológica recibí en mi situación) viajé durante meses al Centro de Asistencia para Sobrevivientes de violencia desde Baní a la Capital, donde pude recibir asistencia psicológica gratuita, mas no la legal, porque ya yo estaba acusada ante la justicia por el verdadero agresor. Y este sistema penaliza a la mujer que cuando está siendo víctima de violencia, reacciona de manera violenta. Pero de Juana quizá no podíamos esperar otra cosa, porque Juana es una luz que ha brillado dentro de muchas oscuridades.  Juana hizo lo que el momento le indicó, y si bien no debemos aplaudir que hoy hay un hombre muerto; me siento satisfecha de que la muerta no es ella (no sé usted), ¿O acaso no nos hemos atiborrado la boca  y las redes de “Ni una menos”?

¿Dónde está el Ministerio de la Mujer?
¿Dónde está el Ministerio de Deportes?
¿Dónde están las feministas que gritaron “Ni una menos” vestidas de mamey?
¿Qué estaba haciendo el Ministerio Público de El Seibo para defender a las mujeres víctimas de violencia en medio de la pandemia, y entre ellas a Juana?

Quizá prefieran volver a ayudar a una Sandra Kurdas, que al final no sabemos si fueron ciertas o no sus acusaciones  contra el empresario y ex ministro Frank Jorge Elías, pero de lo que sí podemos estar seguras es de que hizo un buen negocio.

Entiendo que a muchas de las voces cantantes del movimiento feminista no les guste enlodarse, no les agrade lo obscuro, lo feo y hasta lo pobre, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio, porque todas las áreas de trabajo tienen sus extremos, y si usted es defensora de los derechos de la mujer, no puede ser solo en un área de confort para usted.

Pretender que las víctimas tengan un fenotipo X y  sigan un patrón Tal, es una actitud sistémica y como sistémica dentro del patricarcado en que vivimos, es machista. ¡A revisarse!

miércoles, 2 de enero de 2019

En Roma dos mujeres se liberan de la violencia de género


(Permíteme disentir, Daniel Nina)

Por Patricia Báez Martínez

Roma (2018), el más reciente trabajo cinematográfico del mexicano Alfonso Cuarón, ha concitado una gran ola de comentarios tanto negativos como positivos, desde la representatividad fenotípica de la mujer mexicana por Yalitza Aparicio hasta la excelente ambientación y cámara  a blanco y negro realizada por su productor. Pero hoy no deseo escribir ni de una cosa ni de la otra, hoy deseo responderle –con mucho respeto- al colega escritor Daniel Nina, quien ha realizado un excelente análisis del filme desde la perspectiva socio-ética, pero que no deja de ser una visión de tantas que puede tener la cinta, y que las tiene.

En su análisis titulado ‘Roma,espero me permitan disentir’, publicado el recién pasado 29 de diciembre en ‘El post antillano’, Nina pregunta “¿a qué se le rinde homenaje en esta película?”, e inmediatamente responde: “Se le rinde homenaje al trato inhumano que las clases medias o medias altas, le confieren a su empleada doméstica”. Yo diría que no se le rinde homenaje al maltrato de una clase social sobre otra, sino que lo retrata, que no es lo mismo. Precisamente como piensa y actúa el escritor boricua respecto a la obra de Martin Heiddeger: Por usted admitir que una práctica social existe, no quiere decir que usted esté de acuerdo con ella.

Otra de las críticas de Nina  va en el sentido de que las actrices indígenas del filme de Cuarón no tienen agency (condición de iniciar una acción), sin embargo, observamos la agencia de éstas en que utilizan la lengua mixteca en sus conversaciones en la cocina o en la habitación y en la narración de historias folklóricas y cuentos infantiles a los niños blancos de sus patronos. Y es que de la misma forma como las culturas autóctonas resultaron alteradas con la llegada de los colonizadores, de la misma manera la cultura imperialista de los colonizadores siempre ha sido permeada a través del proceso de la servidumbre. Con esto no exaltamos la servidumbre, sino que valoramos los efectos culturales colaterales de ésta para la posteridad.

Habría que preguntarle al propio Cuarón si él se propuso en este filme,  que narra apenas un año de la vida de su familia, destruir la desigualdad social en su país, porque quizá –como ya hemos dicho- su propósito era plasmar en la cinta los aspectos relevantes de su infancia que están relacionados con una indígena llamada Cleo (Aparicio), en un momento determinado, y, por consiguiente, la situación socio-económica de Cleo no varió en ese lapso de tiempo y al terminar siguió recogiendo las mismas excretas de perro que al inicio de la cinta. Solo que al final, la perspectiva de la cámara (en contrapicado) daba una sensación de ascensión, esperanza, liberación de Cleo.

Dos mujeres de diferentes estratos sociales ante violencias de género diferentes

Teresa, una mujer blanca, ha estudiado, vive en la colonia Roma en el DF de México, está casada con un médico, tiene cuatro hijos que van a colegios privados, pueden disfrutar de juegos caros, vacaciones en el campo, la playa o Disney World, etc. Para cuidar de su casa y sus hijos Teresa cuenta con su madre, con dos trabajadoras y con un chofer.

Cleo es una indígena, pobre (como todos los indígenas), joven, sin formación profesional, que vende su fuerza de trabajo (a modo de esclava) para ganarse la vida. En ese proceso, su vida pasa a ser la vida de su patrona. Ama a los hijos de la patrona porque es a través de ellos puede realizar su maternidad de mujer pobre y marginada.

¿Dónde se entrecruzan las vidas de estas dos mujeres?

A mi modo de ver esto ocurre cuando el esposo de Teresa, Antonio, llega a la casa y empieza a quejarse de las excretas del perro en el parqueo, de que se dañan los alimentos en la nevera, todo esto como excusas baratas a su deseo de salir huyendo tras una mujer joven y sin hijos, y dejar atrás un hogar que solo le representa responsabilidades para él. En el caso de Cleo, sale con Fermín, un indígena pobre como ella, y queda embarazada, y tras darle la información, éste huye dejándola abandonada en el cine. Ambos hombres huyen de las ataduras y las responsabilidades de una relación de pareja. Antonio lo hace sin violencia física, pero Fermín sí: Amenaza a Cleo con hacerla parir de varias patadas, y, en verdad, la hace parir literalmente cuando la apunta con un revólver.

Independientemente que me parece una discriminación que Teresa haya acusado a Cleo de tonta por haber quedado embarazada (pues ella tuvo cuatro hijos a Antonio, él la abandona y ella no se acusa a sí misma de tonta, es decir, la que es tonta es la indígena por dejarse embarazar en su situación de desamparo económico), así como en otros momentos, no deja de estar claro en el filme que ambas terminan apoyándose en sus situaciones particulares. “No importa lo que ellos digan. Siempre estamos solas”, le dijo Teresa a Cleo.

Pese a esas discriminaciones, según lo que cuenta Cuarón en su cinta, a Cleo se le trataba como una sirvienta especial: No se le despidió tras informar que estaba embarazada, fue llevada al médico para cuidar de su embarazo, se le iba a comprar una cuna para la criatura, se le permitió descansar tras el parto. Aunque no pareció que durante el embarazo se le haya disminuido la carga ni la jornada laboral.

En tanto, Teresa, en medio de su crisis matrimonial, podía contar con el apoyo de Cleo para cuidar de su casa y de sus hijos, sobre todo, con amor.

Esto no significa que esa sororidad mostrada por Teresa hacia Cleo no estuviera estereotipada, es decir, condicionada hasta donde pudiera soportar su ego de patrona blanca ayudar a una indígena que cuidaba de sus hijos como si fueran suyos.

Al final de cuentas, ambas mujeres, desde diferentes estratos sociales, estaban siendo afectadas por sus parejas y tenían que enfrentar la vida en una relación dual (doble vía) en la que una era la patrona y la otra la servidumbre con grados significativos de maltrato y desconsideración (que las sirvientas no usaran el bombillo de su habitación, por ejemplo) propios en la década del 70 y posterior.

No podía Alfonso Cuarón romper los paradigmas de la desigualdad social en su film en tiempos en que la sociedad mexicana no rompió paradigmas. Claro está, un guionista puede combinar realidad y ficción, sin embargo, cómo iba a ficcionar Cuarón la vida de Cleo para mejor: ¿Teresa donándole la mitad de sus bienes a Cleo en agradecimiento por los años de trabajo?¿Casándose Cleo con el padre de su bebé que le diría: “Deja de trabajar que yo te voy a mantener”, para ella dejar de trabajar por paga en casa de Teresa para trabajar en “su propia casa” sin ninguna paga, a cambio de un techo y un plato de comida?

En realidad, Cleo no tenía opciones/oportunidades o agency.

Los argumentos del apreciado Daniel Nina no dejan de tener ni razón ni valor, solo que no cuentan con la visión de género. De manera cuestionable, la liberación y superación de la mujer se ha sustentado en la explotación de otras mujeres, aunque ahora los paradigmas sociales han cambiado y es por ello que resulta cada vez más difícil hallar un servicio bueno y confiable a quien dejar a cargo del hogar mientras nosotras –las  mujeres de avanzada- tratamos de dejar nuestra impronta en el mundo.  Por otro lado, creo que un número significativo –pero no cuantificado- de mujeres ha pasado de ser trabajadoras del servicio doméstico a técnicas o profesionales gracias a patronas que las han incentivado y permitido estudiar.

Con dos frases concluyo este escrito, el primero del año 2019:

Lo que va viene, y
De la manera severa que juzgues, serás juzgado.

La autora es periodista y politóloga. 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Tres causales es revictimizar la mujer, pero es algo


La despenalización del aborto por las tres causales es un punto intermedio entre quienes defienden los derechos plenos de la mujer y los grupos religiosos y conservadores, y es una deuda del Estado para con la mujer dominicana

Por Patricia Báez Martínez

El presidente ha observado el proyecto de ley de Código Penal para que el Congreso Nacional tome en cuenta el tema del derecho de la mujer dominicana al aborto en caso de que su vida peligre, cuando la criatura es producto de una violación sexual e/o incesto, y cuando el feto presente malformaciones congénitas. Esta ha sido una lucha de larga data del movimiento feminista dominicano, que al ver la imposibilidad de que el aborto puro y simple fuera aprobado, optó por una salida moderada y viable: El aborto condicionado por tres causales.

Aunque el proyecto vuelve al Congreso y con ello continúa nuestra lucha, celebramos hoy la observación hecha por el presidente Danilo Medina. Si lográsemos el consenso de las dos terceras partes de las matrículas de las cámaras legislativas a favor del aborto por las tres cuales (#Abortox3causales) es muy probable que no volvamos a tener más “Esperancitas” en nuestro país, ni más niñas pariendo criaturas producto de estupros.

Luchamos por tres causales para que el aborto sea permitido en República Dominicana, sin embargo, esas tres causales victimizan a la mujer. Al menos en dos de las tres causales planteadas, la mujer es vista como objeto-victimizado: Cuando su vida peligra (está en riesgo de muerte, débil, afectada, enferma) y cuando la criatura es producto de una violación sexual (es un ser débil frente a otro más fuerte y/o con autoridad).

En ninguno de los tres escenarios planteados la mujer tiene potestad, sino que ésta es ostentada por médicos y personal del Ministerio Público. Los médicos decidirían si la mujer puede abortar en caso de que su vida corra peligro o la criatura padezca malformación congénita; y en el caso de las violaciones sexuales, las niñas y mujeres abusadas que queden embarazadas tendrían que demostrar que han sido violadas, y así no ser perseguidas judicialmente tras abortar.

En el caso de las niñas víctimas de incesto, las familias que decidan no denunciar al agresor para no “destruir” la unidad familiar, éstas quedarían desamparadas por parte del Estado, pues no podrían acceder al aborto legal y seguro, y al practicar éste  de forma clandestina se pondrían en riesgo su salud reproductiva y  vidas, y las consecuencias legales de ese aborto no justificado ante las autoridades no necesariamente sobre caerían en el victimario, sino en el personal médico y el adulto que lleve a la  niña hasta el centro de salud o la “comadrona” y pague por el servicio.

Como se puede ver, en el escenario más halagüeño, la mujer dominicana seguiría sin ser dueña de su cuerpo y su destino, continuaría requiriendo el consentimiento o permiso de la autoridad para disponer de éste y diseñar su vida (una autoridad históricamente ostentada por el hombre y los estamentos del Estado que él como género ha dominado).

Cuando en República Dominicana el aborto sea permitido sin condición –con excepción de las contenidas en el protocolo médico-, entonces podremos hablar de un derecho obtenido mediante el fortalecimiento del género femenino y no su victimización como está ocurriendo en la actualidad, pero como decía la periodista italiana Oriana Falacci en ‘Carta a un niño que no llegó a nacer’: No existe nada peor que la nada. Ante la iniciativa de las iglesias de constitucionalizar y criminalizar el aborto en sentido general, lograr la despenalización por las tres causales es una gran victoria que salvaría muchas vidas, en su mayoría madres pobres que hoy desprotegidas dejan niños en la orfandad.
El aborto no es nuestra meta, el objetivo perseguido es la igualdad y el desarrollo de la mujer. Para ello se requiere educación sexual en las escuelas y colegios, métodos anticonceptivos asequibles tanto a mujeres como a hombres de todas las edades y  clases sociales, y como último recurso, la posibilidad del aborto en caso de que la niña o mujer no esté en condiciones de llevar a término el embarazo.

Despenalizar el aborto por las tres causales, no es una imposición a que mujeres cuyas vidas peligren se les practique un aborto, o a que todo niño malformado desde el vientre sea abortado, o a que todo feto producto de una violación sexual sea arrancado del útero de la víctima, no. En esos tres escenarios planteados, la mujer o su familia (en el caso de las niñas) decidirán si desean o no el aborto.  No se obligará a ninguna cristiana o evangélica a abortar, como ningún cristiano o evangélico debe impedir que las niñas y mujeres que sí deseen acceder al aborto por estos motivos, así lo hagan.

Es una cuestión de derechos. Unos plantean el derecho de la vida recién formada en el vientre, del que no podría disponer la madre según las iglesias y la Constitución, pero de aprobarse el aborto por las tres causales en el Código Penal (un reconocimiento a la dignidad de la mujer), los grupos pro vida deben respetar el derecho de las niñas y mujeres que sí decidan acceder al aborto, pues como ellos aducen: El derecho propio termina donde comienza el derecho ajeno.


Es tiempo de que la sociedad dominicana dé otro paso de avance en materia de derechos de la mujer, no estamos dispuestas a seguir siendo el receptáculo paciente de espermas y legislaciones machistas. Con este inicio de siglo apostamos a un cambio transformador para nuestras vidas, Ustedes legisladores están compelidos a decidir si se suman a nuestro proyecto de desarrollo paritario o le dan la espalda a un derecho no reconocido que gime desde las entrañas de la madre tierra.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Carla Massiel, entre el rito satánico y el tráfico de órganos

“Honorable es fracasar en la duda, mas no en la creencia ciega”.

Por Patricia Báez Martínez

Los niños, esos pequeños seres humanos inmaculados y vulnerables, son el blanco de diversas organizaciones del crimen organizado, y no organizado. Más fáciles de dominar, ocultar, desaparecer. Como niños al fin, su desaparición puede ocurrir por distracción propia, y eso aporta a los delincuentes un lapso propicio para perpetrar sus horrendos crímenes. La inocencia de éstos es el Santo Grial de toda filosofía, creencia o moral autodestructiva.

Los ritos satánicos son tan antiguos como la humanidad misma. Las personas tienen derecho a creer en Dios o en el Diablo, a lo que no tienen derecho es a quitarle a vida a otra persona en el nombre de esa creencia, y por ello, la creencia o fe, no son tomadas en cuenta por los jueces como circunstancias atenuantes en la sanción de un crimen.

Hoy las autoridades quieren encausar la investigación sobre la muerte de Carla Massiel en el crimen común o el rito satánico. El tráfico de órganos es una “leyenda urbana”, pero también lo es el sacrificio-ritual de niños y adolescentes vírgenes. No podemos asegurar que su fatal destino haya sido el tráfico de órganos como tampoco se puede descartar el crimen común, como lo es la violación sexual, aún disfrazada ésta de rito satánico. Es más, para los que creemos en la existencia de dos fuerzas opuestas: Bien y Mal, toda violación sexual entraña satanismo de una u otra forma. “Cuando ocurren asesinatos brutales se inventan toda clases de artimañas como la del satanismo. No se entiende el Mal humano y hay que endilgar a otro. El Mal es el Mal y los humanos hacemos Mal, solo que es demasiado duro de ver”, opina sobre este caso particular la antropóloga dominicana Fátima Portorreal Liriano.

Asumamos, pues, que la desaparición y posterior asesinato de Carla Massiel tenga como móvil la violencia de género –presumiblemente la de tipo sexual- tan generalizada en nuestro país, y que Dawin José Trinidad solo esté buscando ganar tiempo y protección para no ser linchado en la cárcel, donde otros antisociales tienen ciertos códigos de ética que les impide aceptar ese nivel de violencia no solo contra una infante, sino contra su familia y toda una sociedad que ha sufrido durante más de un año su desaparición. Siendo así, siendo todo una treta, una minúscula parte de la mitomanía de este joven, algunas preguntas quedan sin respuestas:

¿Es cierto que era empleado en la finca del doctor Hipólito Santana en Pedro Brand donde, dicho sea de paso, habría sido hallado el cadáver de la niña?

¿Cuál o cuáles eran sus funciones como empleado?

¿Existen formas de probar que era empleado de la familia Santana?
De ser cierto, 

¿Por qué una familia de profesionales y empresarios tenía como peón a una persona tenida en su comunidad como un ladrón y agresor sexual?

Si no puede probar su vínculo laboral, ¿Cómo y por qué conoce los nombres del doctor Hipólito Santana Guzmán y su hija Liliana? ¿Cómo sabe qué tipo de vehículo usa ella?

¿Es cierto que en el lugar del hallazgo del cadáver de la menor fue hallada una sábana que pertenece al Centro Médico Integral II?

¿Cuáles elementos hicieron que el Ministerio Público allanara y cerrara tres centros médicos de la zona Oriental? ¿Las simples declaraciones de uno de los acusados y/o la existencia de otros elementos de prueba, como la sábana (por ejemplo)?

¿Cuál fue el resultado de la investigación que debió realizarse con el allanamiento de la Procuraduría a las clínicas en cuestión?

¿De qué murió Carla Massiel? Si no hubo extracción de órganos, como dice el Procurador, pues ya deben saber las autoridades de qué murió ¿No?

La muerte violenta de Ronald Castillo (mencionado por Dawin como la persona que raptó a la niña) ¿Fue el desenlace del robo frustrado de una jeepeta o del rapto de un niño de cuatro años que iba a bordo?

¿Por qué el médico forense Sergio Sarita Valdez -en sus intervenciones sobre este caso- no descarta la posibilidad de tráfico de órganos?

¿Por qué los medios de comunicación y la Procuraduría  se han encargado de construir un expediente oscuro en torno a Dawin José Trinidad, y no auscultan el origen de las clínicas bajo investigación?

¿Tenía el doctor Hipólito Santana Guzmán relaciones con altos funcionarios del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD)?

El Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (Incort) sostiene que para un trasplante se requieren equipos médicos sofisticados y un personal médico numeroso y muy especializado. Nos parece que la familia Santana podría reunir ambos requisitos.  En República Dominicana todo es posible, a pesar de solo ocupar media isla, es una fuente inagotable de recursos para los depredadores. Además, sabemos que para todo, con mucho billete, hay excepciones. En otros países de la región como Perú, Colombia, México y Panamá el tráfico de órganos, voluntario o no, es una realidad admitida y que se discute de forma pública, por qué habremos de ser la diferencia si adolecemos de los mismos males ancestrales que nuestros hermanos latinoamericanos: Corrupción e impunidad. Y el tráfico de órganos es un tipo de corrupción.

Tras el disfraz de la “leyenda urbana”, los niños y niñas de los dominicanos ‘de abajo’ son secuestrados y exigimos saber qué está aconteciendo. Ni el desconocimiento de nuevos flagelos sociales ni el manto de la impunidad serán aceptados por respuesta.

El niño Llenas Aybar, rico de cuna, no es parte de la leyenda urbana, fue quizá víctima de un rito satánico de jevitos aburridos de sus insustanciales vidas. La niña Carla Massiel, pobrísima de cuna, podría haber sido víctima del crimen común como lo es la violencia sexual, de un crimen común como es el asesinato aunque esté revestido de rito satánico, pero los dominicanos y dominicanas comprometidos con un proyecto de nación más allá de este siglo, no estamos en la disposición de que nos vendan por leyenda una aristas de posible tráfico de órganos.

En el caso de Carla Massiel fueron violentados el derecho a la vida, de la niñez, a una vida sin violencia, a la protección de la familia, a la  libertad personal, y tipifica como feminicidio y desaparición forzosa. Aunque en el caso de la desaparición forzosa, el país (rehuyendo a los casos de Juan Almonte Herrera,  Gabriel Sandy Alistar y Randy Vizcaíno González –vistos por última vez cuando se hallaban bajo custodia policial-) no ha firmado la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas.


Como feminicidio (el hecho de matar a una mujer por el solo hecho de pertenecer al sexo femenino, de acuerdo a la investigadora mexicana Marcela Lagarde, quien le confirió al feminicidio la categoría de crimen de Estado: es “una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad”), República Dominicana es signataria de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará); aunque sea un sueño de Pilarín, las autoridades están conminadas si no a revelar la verdad, al menos a brindar a toda la ciudadanía unos resultados coherentes, creíbles, convincentes, pues desde nuestra barricada no descartamos que una niña de 10 años tumbe cosas más grandes que los ocho super tucanos  que derribó tan solo con su cándida mirada de la manipulable agenda mediática.

jueves, 3 de marzo de 2016

Mujer de los rieles














A mi que me dejaron sin voz,
Cerrado el útero de desamor,
siguiendo la mala estrella del hierro de sol a luna.

A mi que no me comprendieron,
Arrancados mis hijos de su jardín,
Empujados mis blancos huesos al abismo.

 A mi que se me despojó del amor
Y dieron por abrigo fría noche,
Al amparo de la luna y sus lobos.

A mi que no tuve defensa.
Señalada con rencor,
Tres veces repudiada:
Mujer, pobre y negra.

A mi que calmé el hambre de las bestias,
Raído mi cuerpo,
 El alma ya en pena.

A mi, caminante a la orilla del tren de Sánchez.
El pecho henchido de imaginar sus caritas;
Bolsillos vacíos. Punto negro del paisaje diurno.

A ti, a quien he venido a hallar en el hades.
A ti, que me odiaste hasta morir.

A mi, que me empujaste a la muerte en vida,
Sábeme a gloria el infierno
Si he de verte purgar el dolor de mis heridas.



Patricia Báez Martínez
17/2/2016
Baní, prov. Peravia

* La foto corresponde a las vías férreas de los vagones cañeros del suroeste dominicano. 

Mujer de los rieles














A mi que me dejaron sin voz,
Cerrado el útero de desamor,
siguiendo la mala estrella del hierro de sol a luna.

A mi que no me comprendieron,
Arrancados mis hijos de su jardín,
Empujados mis blancos huesos al abismo.

 A mi que se me despojó del amor
Y dieron por abrigo fría noche,
Al amparo de la luna y sus lobos.

A mi que no tuve defensa.
Señalada con rencor,
Tres veces repudiada:
Mujer, pobre y negra.

A mi que calmé el hambre de las bestias,
Raído mi cuerpo,
 El alma ya en pena.

A mi, caminante a la orilla del tren de Sánchez.
El pecho henchido de imaginar sus caritas;
Bolsillos vacíos. Punto negro del paisaje diurno.

A ti, a quien he venido a hallar en el hades.
A ti, que me odiaste hasta morir.

A mi, que me empujaste a la muerte en vida,
Sábeme a gloria el infierno Si he de verte purgar el dolor de mis heridas.



Patricia Báez Martínez
17/2/2016
Baní, prov. Peravia

* La foto corresponde a las vías férreas de los vagones cañeros del suroeste dominicano. 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Congresistas o encomenderos?


El papel que la iglesia de hoy pretende juegue el Estado fue aquel rol de los encomenderos en la época de la colonia, cuando disfrazado de un plan de evangelización, la corona española –dirigida por dos llamados católicos- patrocinó la expoliación, tortura y exterminio de la raza aborigen en esta isla
Por Patricia Báez Martínez
Tanto en la política como en la religión los textos son interpretativos. Así como los libros, pasajes y versículos de las sagradas escrituras tienen diferentes interpretaciones para cristianos católicos y protestantes y sus ramificaciones, de la misma forma los artículos, párrafos, numerales y letras de la Constitución dominicana que versan sobre la vida y el aborto, tienen diferentes interpretaciones que cada grupo, a favor y en contra de éste, esgrime para lograr sus objetivos en un momento crucial para la nación.  Es lo que acontece con el tema del aborto. Las feministas y médicos entienden que está prohibido, mientras algunos congresistas atisban a ver grietas por donde se podría colar el aborto terapéutico en caso de que la vida de la madre esté en peligro.  Nada más ambiguo y difuso en un tema tan vital.
La Constitución de la que hoy disfrutamos, calificada por algunos de progresista, adolece de una gran contradicción en lo que respecta a la mujer y los derechos y deberes que en su condición de ser reproductor, le atañen. Veamos:
En el artículo 38, sobre la dignidad humana, la Constitución resalta que “la dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos”, y en el literal 4 del artículo 39 el texto es explicito en cuanto a la igualdad ante la ley del hombre y la mujer: “Se prohíbe cualquier acto que tenga como objetivo o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos fundamentales de mujeres y hombres”. Nada más contrario al respeto y protección de la dignidad humana y de la igualdad entre hombres y mujeres que obligar a una niña o adolescente a traer al mundo el fruto de un abuso, violación sexual e/o incesto, con las agravantes físicas y psicológicas más allá de las morales y  sociales.
Si la condición de la mujer dominicana se analizara solo a través de esos dos preceptos constitucionales antes citados, estuviese ella actualmente disfrutando de unos derechos constitucionalizados que la ubicarían a la par de las ciudadanas de naciones de desarrollo medio. Nada más lejano. Todo hasta aquí ha sido lo que damos en llamar ‘adornos constitucionales’. La médula de la condición y situación de la mujer nacional se halla en el artículo 37 donde se la condena no solo a traer al mundo el fruto de relaciones no consentidas y/o violentas, productos con malformaciones congénitas, sino todo ser que se haya concebido en su vientre, sin importar si pone en peligro su propia vida.
Algunos amanuenses de congresistas han intentado confundir a la sociedad, al señalar que en la Constitución sí se contempla el aborto terapéutico, y para ello se basan en el artículo 42, sobre el derecho a la integridad personal: “Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica, moral y a vivir sin violencia. Tendrá la protección del Estado en casos de amenaza, riesgo o violación de las mismas”. ¿Cómo es posible que la Constitución, la máxima jurídica de un país, se contradiga a sí misma?
La iglesia y el aborto
La iglesia, en especial la Católica, ha sido la más ferviente defensora de la ley que modificará el Código Penal Dominicano, cuyos artículos 107, 108 y 109 fueron observados por el Poder Ejecutivo a favor de las mujeres. Como mujer creyente había sido adoctrinada en el sentido de que la salvación es individual no colectiva, es decir, cada uno de nosotros habrá de rendir cuentas de forma individual.  Citas bíblicas como San Juan 3:16, Romanos 10:910, San Juan 11:25 y 5:24 y Apocalipsis 3:20-21 se refieren a la salvación en primera persona y no en cuarta (nosotros), y ha sido el elemento persuasor por excelencia de las religiones para obtener más fieles.
Cuál es el afán si la rendición de cuentas es individual. A ese paso la siguiente razón de las iglesias para oponerse a las observaciones y enfrentar al Presidente ha sido la defensa de la vida, un tema en el cual el revolucionario Papa Francisco se ha mantenido incólume. El sumo pontífice le ha tendido un ramo de olivo a los gay de fuera y dentro de la iglesia, ha dicho que el infierno no existe, es partidario de la profundización de las discusiones sobre el rol de la mujer en la iglesia, le ha puesto cara –solo cara- a la pederastia en la iglesia, pero no transige con la vida. Y lo respetamos.
Ahora bien, la iglesia dominicana debe, en consonancia con el Papa Francisco, darse cuenta de que vivimos en el siglo XXI, y de que las mujeres, además de seguir avanzando en al obtención de nuevos derechos y la ampliación de los ya existentes demanda ‘opciones de vida’, qué es esto: Que mientras las iglesias se oponen a un Código Penal que le de la opción (no es obligatorio) de un aborto seguro a la mujer en condiciones excepcionales; las iglesias pretenden imponer su visión, no solo a su feligresía, sino a toda una sociedad, crea o no en Dios. Nada más autoritario y abusivo. Mientras a las mujeres creyentes los grupos que defienden los derechos de la mujer no les están pidiendo abortar en las citadas excepciones, los líderes religiosos sí se sienten  con la potestad –en base al poder político otorgado mediante el Concordato- de someter a las no creyentes y creyentes liberales a dar vida cuando su integridad física y su dignidad están amenazadas.
Recordamos pues, el papel que la iglesia de hoy pretende juegue el Estado fue aquel rol de los encomenderos en la época de la colonia, cuando disfrazado de un plan de evangelización, la corona española –dirigida por dos llamados católicos- patrocinó la expoliación, tortura y exterminio de la raza aborigen en esta isla.
Para que la historia los absorba
El almirante Cristóbal Colón fue el primer encomendado por los reyes Fernando el Católico e Isabel la Católica para evangelizar en La Hispaniola e islas adyacentes. Tras su primer viaje dejó levantado el Fuerte de la Navidad, destruido, se dice, por el cacique Caonabo, quien se habría molestado porque los intrusos, además de hurtarle los alimentos a los aborígenes, tomaron sus mujeres. Tras vengarse y atemorizar a la población taína, el navegante continuó su caza furtiva de mujeres. Uno de sus acompañantes en el segundo viaje, Diego Álvarez Chanca, narra en sus memorias que, para noviembre de 1493, “tomamos (de las islas caribes) más de veinte mujeres cautivas que luego el Almirante repartió como sirvientas entre sus acompañantes”. (Pons, 2012).
Otro de los acompañantes de Colon en ese viaje lo fue Miguel de Cúneo, quizá el primer hombre que le propinó una golpiza a una mujer en estas tierras, según los registros. El propio Cúneo narra en sus memorias: “Estando yo en la barca tomé una cambala (caribe) bellísima, la cual me regaló el Señor Almirante; y teniéndola en mi camarote, al estar desnuda según su usanza, me vino deseo de solazarme con ella; y al querer poner en obra mi deseo, ella, resistiéndose, me arañó,  de tal modo con sus uñas que yo no hubiese querido entonces haber comenzado; pero visto aquello, para deciros el final, agarré una correa y le di una buena tunda de azotes, de modo que lanzaba gritos inauditos que no podrías creer. Por último, nos pusimos de acuerdo de tal manera que os puedo decir que de hecho parecía amaestrada en la escuela de rameras”.
El historiador Frank Moya Pons destaca que el tema de la posesión de las mujeres fue un tema de conflicto entre aborígenes y conquistadores, pero no solo eso, es que los beneficios no eran solo “solazarse” con las nativas, sino que el estar en concubinato con una de estas mujeres le daba ciertos beneficios al colonizador ante los demás subyugados. Esa visión instrumentalizada de la mujer es la reproducción de un sistema patriarcal que se reflejaba y aún lo hace en la iglesia y en el proyecto de “Nuevo Mundo”.
Para aumentar los caudales de oro enviados a España, empresa por la que fueron sobreexplotados los nativos –de 1 millón de taínos, en unos 52 años pasaron a ser un poco más de un centenar -, los católicos evangelizadores idearon las “Guerras Justas”, con ellas se capturaban indígenas de Cuba, Puerto Rico, Jamaica, México, y las costas venezolanas, para obligarlos a trabajar en la industria aurífera. La mujer aborigen no escapó al trabajo forzado de las minas; el hecho de ser un instrumento sexual no la eximió de ser explotada en las minas, los trapiches y en las labores domésticas.
Citando a John Carter Brown, Pons refiere que “Fernando el Católico estaba más interesado en las remesas en metálico que debía recibir la española que en el bienestar o cristianización de los naturales”, y para mantener y aumentar las remesas no se escatimaba castigo ni tortura:
 “Hacían unas horcas largas que juntase casi los pies a la tierra, y de trece en trece, á honor y reverencia de nuestro Redentor de los Doce Apóstoles, poniéndoles leña y fuego los quemaban vivos”, escribió  Bartolomé de las Casas.
Después que Fray Antón de Montesinos tronara, el rey intentó enmascarar el genocidio aborigen  y tras varios fracasos y argucias reales logró sacar las Leyes de Burgos. En estas quedaba establecido que “se quemarían las antiguas aldeas indígenas para evitar que éstos (los indígenas) regresaran; “el periodo anual de trabajo para los indios ha de ser de dos etapas de cinco meses cada una, con cuarenta días de descanso entre ellas, durante los cuales los indios pueden ir a sus casas, donde estarían obligados a trabajar en sus labranzas”; los servicios religiosos, el supuesto móvil de la colonización, serían solo los domingos y días feriados; y los encomenderos también debían obligar a los nativos a rezar al amanecer y al atardecer.
Esas leyes, que si bien seguían siendo injustas, iban a regular la situación de los taínos, nunca fueron aplicadas porque se afectaban los intereses de la colonia y de la turba de vagos y criminales que, discriminados por una sociedad española decadente en la que todos los beneficios eran para el rey y sus allegados, vinieron a estas tierras en busca de aventura económica y –de paso- sexual.
Este recorrido histórico es para subrayar que para la iglesia católica la mujer es un ser inferior al hombre, y esa supuesta inferioridad está dada por el aspecto físico: Menos fuerza bruta y capacidad reproductora. De ahí que poseer un útero convierta indefectiblemente a la mujer en una suerte de incubadora, sin importar si la criatura es fruto de una violación e/o incesto, y si peligra su propia existencia. Y son ellos, los que impiden a las mujeres tener derecho sobre su sexualidad y su cuerpo, quienes las violentan. Ellos son curas, sacerdotes, legisladores, funcionarios de toda clase, profesores, y otros. Razonado el tema a la luz de los cientos de feminicidios que ocurren cada año, estamos ante un nuevo genocidio, el genocidio de género.
En buena lid:
Que las iglesias hagan lo suyo
Que los congresistas hagan lo suyo
Que el Presidente haya lo suyo
Y nosotras haremos el resto.


miércoles, 11 de julio de 2012

Gladys Gutiérrez: Hay debilidad en la política de género del Estado


La dirigente revolucionaria y feminista cree que la administración pública debe reconocer la debilidad en la política de género y tener mayor preocupación por la situación de la mujer

La dirigente política y ex secretaria de la Mujer, Gladys Gutiérrez, considera que todavía el feminicidio, como figura jurídica no se penaliza, pese a las presiones que se ejercen desde diferentes sectores de la sociedad que consideran debe ser tipificado como tal.

“Todavía hoy por hoy no se penaliza bien. Estamos exigiendo más justicia y que el gobierno invierta más presupuesto a favor de esas instituciones para que realmente eduquemos a nuestras familias, porque no es un problema solo de las mujeres, sino de toda la sociedad”, dijo Gutiérrez al participar en la manifestación frente al Congreso Nacional en procura de la visibilización e inclusión del feminicidio en las políticas de Estado.

Respecto al proyecto que propone la eliminación de los ministerios de la Mujer y la Juventud, la dama propone que no sean eliminadas, “porque son necesarias las dos”, en su defecto, recomienda al Gobierno destinar más recursos a esas instituciones y nombrar al frente de ellas a técnicos- profesionales, no a políticos.

En relación con la violencia de psicológica contra la mujer, contemplada en la Ley 24-97 sobre violencia intrafamiliar, y sin embargo no se producen sentencias en este sentido, Gutiérrez  propone una política educativa aplicada desde la escuela, pero también destinada a sensibilizar e instruir en este sentido a los policías, jueces y fiscales.

Gladys Gutiérrez, aquejada de fuertes quebrantos de salud, asistió este miércoles, Día de Luto Nacional por los feminicidios, asistió a la actividad vestida de luto y en compañía de su hijo y su nieto, Flavio Segarra Gutiérrez y Geovanny Nina Cruz, respectivamente.

Unas sesenta organizaciones sociales se congregaron frente al Congreso Nacional para pedir a los diferentes poderes del Estado que el feminicidio, el asesinato u homicidio de una mujer por su condición de género, sea declarado emergencia nacional y que se tomen las medidas y eroguen los recursos para corregir un mal que afecta a toda la sociedad dominicana y que tiene como sustrato la cultura y violencia machista.

En un documento titulado “Feminicidio: Tragedia y emergencia nacional”, las organizaciones declaran que “el feminicidio es ahora la principal causa de muerte de mujeres en edad reproductiva, lo que remite a una grave crisis social, de salud pública y de seguridad humana”.

“Si bien es cierto que las autoridades… reconocen la gravedad de la situación, todavía no se ha pasado del plano de las lamentaciones al de la acción efectiva”, dicen las organizaciones.

Cada año, en República Dominicana unas 200 mujeres son víctima de feminicidio (el 2011 la cifra alcanzó las 230 víctimas), y este año las cifras van por 108 casos de mujeres asesinadas a manos de sus parejas, ex parejas o como consecuencia de la inseguridad ciudadana.

Organizaciones piden al Estado declarar el feminicidio como emergencia nacional


“Lamentablemente, los poderes legislativo, ejecutivo y judicial no han mostrado hasta ahora la voluntad política requerida para poner fin a esta tragedia”, reza el documento entregado en sus manos a las diputadas Magda Rodríguez, Minou Tavarez Mirabal, Josefa Castillo, entre otras

Unas sesenta organizaciones sociales se congregaron este miércoles, 11 de julio, frente al Congreso Nacional para pedir a los diferentes poderes del Estado que el feminicidio, el asesinato u homicidio de una mujer por su condición de género, sea declarado emergencia nacional y que se tomen las medidas y eroguen los recursos para corregir un mal que afecta a toda la sociedad dominicana y que tiene como sustrato la cultura y violencia machista.

En un documento titulado “Feminicidio: Tragedia y emergencia nacional”, las organizaciones declaran que “el feminicidio es ahora la principal causa de muerte de mujeres en edad reproductiva, lo que remite a una grave crisis social, de salud pública y de seguridad humana”.

Respecto al Ministerio de Salud Pública le endilgan el no involucrarse en la respuesta de atención contra la violencia de género, “rehusándose a poner en práctica las Normas de Atención en Violencia en Salud”, así como que no existen programas para atender a los niños que quedan huérfanos cada año producto de la violencia de género, que se estiman en unos 800 en promedio cada año, entre otras inobservancias.

“Si bien es cierto que las autoridades… reconocen la gravedad de la situación, todavía no se ha pasado del plano de las lamentaciones al de la acción efectiva”, dicen las organizaciones que previamente habían declarado este miércoles Día de Luto Nacional por el alto número de feminicidios que cada año sega la vida a unas 200 mujeres (el 2011 la cifra alcanzó las 230 víctimas) y que este año ya va por 108 casos de mujeres asesinadas a manos de sus parejas, ex parejas o como consecuencia de la inseguridad ciudadana.
En cuanto al poder legislativo, creen que se han creado leyes, como la 24-97, pero no se han dispuesto los recursos, por lo que esto ha dejado a la mujer maltratada en el desamparo, pese a la judicialización de los casos.

“La realidad es que durante los 15 años de vigencia de la Ley Contra la Violencia Intrafamiliar (24-97) hemos visto un incremento constante de los índices de violencia contra las mujeres y las niñas, sin que ningún gobierno haya dedicado la atención y los recursos necesarios para enfrentar la crisis. La lucha contra el feminicidio y la violencia de género en sentido general ni siquiera tiene presupuesto propio, debiendo mendigar recursos internacionales para ofrecer respuestas que han resultado a todas luces insuficientes”.
Piden actualizar la legislación contra la violencia de género “a la mayor brevedad y que incluya una partida específica para el combate a la misma en el presupuesto del próximo año, que debiera ser declarado “Año de la Lucha Contra la Violencia Machista””.

Les recordaron a las autoridades los convenios internacionales de los cuales el país es compromisario, los cuales demandan “presupuestos adecuados, una legislación mejorada y esfuerzos interinstitucionales que evidencien una clara vocación de enfrentar la situación con hechos y no solo con palabras”.

A la actividad asistieron representantes de las organizaciones sociales firmantes del documento, feministas, entre ellas la primera secretaria de la Mujer, Gladys Gutiérrez; también artistas, políticos de la oposición, pero en ningún momento asomó la nariz un funcionario del Gobierno.

El documento fue recibido por las diputadas Magda Rodríguez, Minou Tavarez Mirabal, Josefa Castillo, entre otras.

lunes, 9 de julio de 2012

Feminicidios, tragedia y emergencia nacional


Una vez más pedimos respeto por la AUTODETERMINACION como seres humanas y mujeres, y apoyo de las autoridades para lograr estos objetivos.

Estaremos este miércoles 11 de julio, entre 7 y 9 de la mañana, frente al Congreso Nacional, en donde haremos entrega de un documento a nuestros legisladores.

Ese día ha sido declarado de Luto Nacional por el alto número de feminicidios que afecta a República Dominicana, epidemia que se lleva entre las uñas unas doscientas mujeres en promedio cada año.

No te quedes en tu casa. No dejes que otros luchen por ti. Hazte partícipe de tus propias transformaciones. Acompáñanos este miércoles, tempranito, vestid@ de negro, gris o blanco.

Las MUJERES tenemos DERECHO a:

Vivir y vivir con integridad
Decidir sobre nuestros cuerpos
Estudiar
Trabajar
Migrar
Emprender
Participar
Amar, y
Dejar de amar, también.

Por DERECHOS tan fundamentales no deben ASESINARNOS.

Miércoles 11
7 a 9 a.m.
Congreso Nacional