miércoles, 9 de agosto de 2017

Respuesta a Víctor Masalles

Por Patricia Báez Martínez

Señor Masalles, en ocasión del desafortunado evento que le costó la vida al adolescente Fernelis Carrión Saviñón a manos de un sacerdote pedófilo, hecho que ha conmocionado a toda la sociedad dominicana, usted ha externado una opinión casi desafortunada, pero que en el momento le permitió salir al paso de la presión social y de los medios de comunicación. “El abuso y la violencia deben llevar a la justicia al que lo comete, y no importa la investidura tenga. Me uno en oración al dolor y al clamor de justicia de la familia de Fernely Carrión y de toda la sociedad”, dijo usted en su cuenta social de Twitter, según los medios de comunicación.

El problema, Señor Masalles, es que no se trata de un abuso o de un abuso cualquiera, sino de un abuso con apellido, y no cualquiera: Abuso SEXUAL. No se trata de que se me haya impedido abordar el Metro de Santo Domingo por llevar puesta una franela de Marcha Verde ni de que dos distinguidas dominicanas hayan sido impedidas de entrar a México y devueltas al país sin recibir explicación alguna, no. Estamos hablando de llevar a una persona, en este caso un menor de edad, a sostener relaciones sexuales con un adulto del mismo sexo, no sabemos si haciendo uso de la fuerza física. Por demás, se trata de unas relaciones sexuales que se producen en el contexto de unas relaciones sociales e interpersonales desiguales: sacerdote Vs. monaguillo, blanco Vs. negro, acomodado Vs. pobre. Por lo que no se puede descartar el acoso sexual previo al abuso sexual, otro delito contemplado en legislación dominicana.

Violencia, violencia es cualquier cosa: Un empujón, una palabra descompuesta… pero el homicidio/asesinato es la máxima expresión de la violencia, Señor Masalles. En el caso de la violencia de género, violencia es un ojo morado (uno de los primeros escalones de la violencia) y feminicidio (el final de la escalera y escalada violencia) es la muerte de una mujer a manos de un hombre por el solo hecho de ser mujer. Si a ver vamos, podríamos catalogar el asesinato de Fernelis Carrión como un feminicidio de la iglesia Católica dominicana, pues es una víctima de la violencia de género, siendo que se produce su muerte violenta en el marco de una relación sexual-sentimental, y las feministas propugnamos porque las muertes de Lesbianas, Bisexuales, Gays, personas Trans e Intersexuales a mano de sus parejas, ex parejas o por el hecho de ser LBGTI, sean tipificadas como feminicidio.

Cuando usted usa el verbo DEBEN, Señor Masalles, deja a la buena voluntad, a la suerte, al azar, esos hechos punibles. El deber ser es una apuesta, un deseo, un ideal. Entre el deber ser y la realidad media la acción. Un deseo sin acción difícilmente se haga realidad, y cuando usted usa el verbo deben no envía un mensaje claro a la sociedad y al sistema judicial de que a la iglesia que usted representa le interesa que este caso se investigue y se haga justicia. De yo haber estado en sus zapatos al momento de twittear, hubiese escrito: El abuso sexual y el asesinato TIENEN que ser castigados… Me parece que el mensaje es más claro, transmite más que una voluntad personal e institucional, un mensaje al sistema de justicia: Haga su trabajo (aunque solo sea de mentiritas).

Los dominicanos y dominicanas estamos hasta la coronilla del Concordato, de los abusos sexuales de los sacerdotes contra monjas, monaguillos y feligresía, pero estamos más hartos de que adoleciendo la iglesia de tan poca moral, se empeñe en oponerse al aborto por las tres causales, constituyéndose en un obstáculo a la libre elección al aborto en caso de violación sexual/incesto, riesgo para la vida de la madre o inviabilidad del feto, en un acto de violencia de género que se constituye en un crimen de lesa humanidad contra una población indefensa, tan indefensa como Fernelis Carrión Saviñón, como los niños del Hogar Infantil Católico Francisco Javier de Higuey (cuyos acusados de violación sexual resultaron oportunamente muertos), como las víctimas del ex nuncio Wesolowsky (oportunamente muerto), o del “padre” Alberto o del “padre” Johnny… la lista es interminable, y usted lo sabe -es evidente que la iglesia Católica tiene más trabajo dentro que fuera-. Y vamos a seguir luchando, ahora con más razón y fuerzas, por cortar los tentáculos de ésta que sofocan nuestra sociedad.

La autora es periodista y politóloga.

RRSS:
FB: Patricia Báez Periodista
Twitter: Pbaez75
Instagram: Patbaezmar



viernes, 7 de julio de 2017

El doble agente

Por Patricia Báez Martínez/

El doble agente tuvo una dilatada trayectoria política en el PRD.
El doble agente fue presidente del PRD.
El doble agente fue senador.
El doble agente fue presidente del Senado.
El doble agente odia a Andrés Bautista.
El doble agente es capaz de quedarse ciego por ver tuerto a Andrés Bautista.
El doble agente es muy profesional, inteligente y capaz.
El doble agente vende sus servicios profesionales al Gobierno, y está en su derecho, pero...
El doble agente está cabildeando para que Andrés Bautista renuncie a la presidencia del PRM.
El doble agente codicia la presidencia de ese partido.
El doble agente es un caballo de Troya.
El doble agente es un enviado del Gobierno con una misión oculta.


El PLD se propone repetir la estrategia usada para destruir al PRD y así continuar reinando y robando solo, y surgirá así el partido único en estas tierras de malandrines políticos.

La autora es periodista y politóloga.

Twitter: Pbaez75
FB: Patricia Báez Periodista
Instagram: Patbaezmar

jueves, 6 de julio de 2017

¿Haitianización del Movimiento Verde?

Por Patricia Báez Martínez/

No. Los grupos y personas que pretenden introducir esa agenda particular en un movimiento social y político tan amplio, están equivocados, y hasta se les podría acusar de intentar boicotear la Marcha Verde, pues el tema de los haitianos en República Dominicana acabaría con la unidad que se ha conseguido en torno a los tema corrupción e impunidad, que al final de cuentas es un solo tema, pues la impunidad es la segunda fase de la corrupción originaria.

Los movimientos sociales tienden a ser muy diversos, pues aglutinan a amplios sectores con necesidades muy variadas, algunas coincidentes, es por ello que a lo interno se suscitan diferencias y conflictos, los cuales –bien manejados- no generan mayores consecuencias. Estamos conscientes de que el tema haitiano sería una bomba de tiempo para este movimiento que ha costado años de trabajo para algunos de sus activistas. Aquellos que tengan como objetivo presionar al Gobierno para que aplique en este momento la política migratoria en contra de los haitianos, que marchen, estamos en democracia, pero no contarán con un cuerpo social ya estructurado y unificado en torno a un tema vinculante para todos por encima de las diferencias particulares.

Siendo honestos, habría que reconocer y darle a Danilo Medina el mérito de ser el primer presidente en abordar y encarar el tema haitiano a través de la elaboración de una política migratoria, con su sesgo nacionalista-antihaitiano y engañifas. Tras un siglo de migración haitiana, inicialmente patrocinada por el propio Estado dominicano, y una matanza masiva de ciudadanos de ese país en 1937, el presidente actual ha sido el único mandatario en arriesgar su pellejo político, y no crea nadie que en cuatro u ocho años se resuelve cien años de migración de un país diezmado por el hambre, el conflicto político y del que nos divide una frontera imaginaria, máxime cuando el grupo migratorio tiene detrás el hándicap del caos y la desidia del estado haitiano.

La regularización de la migración haitiana en República Dominicana continuará siendo materia pendiente más allá de este período presidencial, por lo complejo del tema, por la falta de voluntad de los gobiernos haitianos, la ambigüedad del dominicano, y la falta de apoyo de los sectores que históricamente se han beneficiado de esa mano de obra barata y necesitada. ¿Por qué, entonces, pretenden introducir ese tema disociador en un movimiento socio-político que va viento en popa?

El oportunismo no debe ser la premisa de los movimientos, sectores y personalidades que participan en Marcha Verde. Si esta iniciativa está siendo exitosa, no hay que añadirle una carga que divide, retrasa y paraliza. Un paso a la vez. Se ha dado la coincidencia temática, el consenso, el trabajo en equipo; terminemos pues de llevar a buen puerto este gran barco contra la corrupción. Transformado el Estado dominicano, será el mejor momento para tratar todos esos temas colectivos que nos acogotan, porque a partir de entonces las políticas públicas no serán parches para calmar protestas, sino correctivos efectivos y sostenibles en el tiempo.


“El que puede tener paciencia puede tener lo que quiera”. Benjamín Franklin.


La autora es periodista y politóloga.

martes, 4 de julio de 2017

David Collado y la crisis política

Por Patricia Báez Martínez/

República Dominicana vive una crisis política que pudiera, inclusive, agravarse, la población que una vez Juan Bosch clasificara como de peledeístas y corruptos, hoy está –a grandes rasgos- dividida entre corruptos y pueblo. La Marcha Verde causa pánico entre los corruptos, hay represión, agresiones y se anuncia el reforzamiento de la seguridad del Palacio Nacional y del Presidente al supuesto costo de 22 millones de pesos, es decir, los saqueados además pagaremos con nuestros impuestos la seguridad de los saqueadores.

A todo esto, ¿Dónde está el alcalde del ayuntamiento más importante del país? ¿Cuál es su posición política ante este escenario de crisis? ¿Está ese alcalde del lado de los corruptos o en la acera del pueblo que exige investigación, cárcel para los corruptos y devolución de lo robado? No sabemos. David Collado, a pesar de ocupar una posición política, se mantiene como un apartidista; pese a haber recibido el apoyo de dos organizaciones políticas (PRSC y PRM), no se le ve públicamente enarbolar las banderas de ninguno de estos partidos en la lucha que se libra en las calles.

Entonces es cuando recordamos que el PRSC, como partido, es una organización política que nace y se desarrolla al amparo de la corrupción, y una parte importante de su membresía es cómplice del latrocinio actual (el difunto Carlos Morales Troncoso, Freddy Pérez, Humberto Salazar, Licelot Marte de Barrios, Lila Alburquerque, Ángel Lockward, Soila Martínez, Héctor Rodríguez Pimentel, entre muchos otros), por lo tanto, no tiene ni voz ni voto en la coyuntura actual. Descalificado.

Y el PRM, que pudiera enarbolar la bandera anti corrupción por ser una escisión de un partido que en un tramo de su historia fue contestatario y defensor de los derechos del pueblo, sin embargo, hoy no cuenta con el aval moral, pues aunque los exfuncionarios del PRD pueden tomar clases de los master del robo o peledeístas, no están libre de pecado, tienen colas que pueden arder en cualquier momento. Descalificado también.

La otra filiación de David Collado es el empresariado, exactamente Juan Vicini, quien es su mecenas. Esos no pueden hablar de corrupción pues su emporio azucarero e industrial surge del acto corrupto de un dictador donar parte del país a un expresidente de la República que lo aupó para que pasara de ser un simple jefe de la Guardia Nacional a Presidente de la República. Por demás, sabemos que la industria y el empresariado criollo siempre han sido lisonjeros del Poder para así evadir impuestos, traer haitianos a los campos de caña y la construcción y deportarlos cuando ya no los necesiten, obtener jugosos permisos de importación a costa de los productores nacionales, comprar a precio de vaca muerta bienes del Estado, explotar a los obreros sin consecuencias legales, etc… Descalificado por default.

David Collado no tiene una estructura política sin compromiso con la corrupción y la impunidad desde la cual aliarse y apoyar al Movimiento Verde, aunque quisiera; es un preso de confianza de los corruptos del patio. Está más en la acera de los corruptos y no en la del  pueblo. Por eso su silencio cómplice.

“Es que es un presidenciable” (es decir, debe cuidar las posiciones políticas que adopte para que no se conviertan en boomerang), me comenta un amigo al respecto.
Y le contesto: “Un presidenciable se pronuncia en estos momentos (crisis política tres años antes de unas elecciones), ¿De dónde cree él que sacará los votos en el ‘20 si no está presente en este momento?”.
“Él no tiene partido, tiene el dinero de los Vicini”, insiste mi contertulio, y le riposto:
“Los Vicini nunca han puesto presidente aquí (Y quizá yerro)”.

La cuestión es que el joven y buenmozo alcalde del Distrito Nacional trabaja solo y para sí mismo, y cree que en el 2019 tendrá la misma suerte que en 2016. No vale lo mismo para el votante un alcalde que un presidente: El alcalde en República Dominicana recoge basura en una circunscripción x; el presidente significa atraso o avance para toda la nación, es una apuesta a cara o cruz.  Y ninguno de los partidos ni el grupo económico que le apoyaron tiene suficiente ascendiente político-social como para redituarle los votos que va a requerir para aplastar a un PLD que sin aliados ya sobrepasa el umbral del 50% de los votos. Al menos que el “alcalde Calvin Klein” le esté coqueteando al PLD para ser su candidato presidencial en el 2020, porque –a resumidas cuentas- él no es un político, es un emprendedor y outsider (extrapartido), por lo tanto, no tiene ninguna atadura ideológica con los partidos que le apoyaron en 2016.

Mas, guerra avisada no mata soldado: El ciudadano y la ciudadana dominicanos están despertando del letargo, ya no se dejan encandilar por la juventud, belleza y palabras bonitas, y son bastante conscientes para no dejarse instrumentalizar por los oportunistas.



La autora es periodista y politóloga.

lunes, 3 de julio de 2017

Verdofobia

Por Patricia Báez Martínez/

Desde hace más de dos años, un grupo de activistas en República Dominicana venía tratando de dar cuerpo a una campaña en contra de la corrupción y la impunidad que tuviera un impacto similar al del 4% para la educación. En ese momento no fue posible, no existía el interés social necesario, porque la ciudadanía continuaba viendo el latrocinio como algo natural. El caso Lava Jato en Brasil, que le costó la presidencia a Dilma Rousseff y está por llevarse a su sucesor traidor, fue el detonante internacional que provocó en gran parte de la sociedad dominicana un sentimiento de indignación, motivando a su movilización.

Las marchas iniciaron de manera formal en enero, el mismo mes en que el presidente Danilo Medina ordenó una investigación sobre las plantas a carbón que se construyen en Punta Catalina (Baní), y cuando el informe es presentado -justamente seis meses después-, el Movimiento Verde o Marcha Verde se apresta a realizar una gran marcha (el 16 de julio en el Distrito Nacional, partiendo de la intersección de las avenidas Máximo Gómez y John F. Kennedy), para culminar con una etapa de este proceso de lucha social.

Durante ese tiempo, el gobierno ha hecho malabares para satisfacer -sin éxito- la demanda principal del Movimiento Verde (investigación del caso Odebrecht, enjuciamiento de todos los resposables de soborno, y más recientemente: Investigar la sobrevaluación de las obras), y de ahí parte la acusación a un grupo reducido de funcionarios y exfuncionarios del gobierno y del Estado, encabezado por el empresario Ángel Rondón, señalado como “el hombre del maletín”. Nada más risible, que de cuatro presidentes de las cámaras del Congreso, solo uno haya sido encartado y es el presidente del principal partido opositor. También el expediente Odebrecht en RD, se constituye así en un acto de corrupción judicial.

Las masas despiertan irritadas, no ha habido solo soborno, también sobrevaluación de las obras hasta en un 230%, como establece una investigación de un consorcio internacional de periodistas que se ha dedicado a investigar el caso Odebrecht, y, encima de esto, el expediente es una burla más a los ciudadanos y electores. Muchos están ya cansados de marchas y piden nuevas acciones. El pedimento de la renuncia del Presidente es parte de ese deseo de ir avanzando en esta lucha contra los desfalcadores y descarados.

El Gobierno se atemoriza, está siendo ridiculizado en las redes sociales y en las calles por personas cuyo único patrimonio es la conciencia limpia y una franela verde. El primer ataque fue desacreditar a la Marcha Verde soltando el rumor público de que era financiado por el PRM, luego varió y dijo que era por agencias internacionales, ahora inventa que pretende convertirse en partido político, y más recientemente saca a escena a dos alfiles empresariales que dicen haber financiado al movimiento en sus inicios, pero que ya no lo hacen porque perdió su “esencia”.

Marcha Verde atemoriza a todos los ladrones, sean funcionarios, industriales o empresarios. Ellos saben que pierden la hegemonía del Poder, y esos dos victimarios del erario nacional prefieren unirse ahora para protegerse de un pueblo que está demostrando su madurez y responsabilidad políticas, y así evitar los primeros verse fuera de la inmunidad que les da impunidad, y los segundos para mantener los privilegios a los que fueron acostumbrados por el PRSC, PRD y PLD.

Es en esa coyuntura de enfrentamiento de dos cuerpos sociales (opresores y oprimidos), que el Gobierno proscribe, prohíbe y pretende criminalizar el color verde, sin resultado alguno porque hemos dado muestras más que suficientes de ser ciudadanos civilizados y que nuestra única arma es el respeto a la misma Constitución que él violenta al impedir el libre tránsito de los ciudadanos y ciudadanas con camisetas de la Marcha Verde, ropa o cintas de ese color. La medida solo demuestra dos cosas: El nivel de intolerancia política del gobierno peledeísta y la desesperación que lo invade. Lejos de reelegirse en 2020, Danilo Medina podría salir del Gobierno antes de cumplir su mandato, y con él  su séquito de nuevos corruptos.

El movimiento social y el contexto internacional están demostrando que los tiempos han cambiado, que los depredadores de las riquezas del pueblo no terminan sus días disfrutando de bacanales en sus majestuosas villas, sino en las mazmorras, con lujos sí, pero modestos, haciendo amistad con sus carceleros para no morir de aburrimiento y asegurarse así privilegios, porque "el perro huevero aunque le quemen el hocico sigue comiendo huevos". El miedo es justificado, lo que no tiene justificación es la violación de los derechos de los ciudadanxs que disienten de este Estado saqueador.

El miedo solo se combate con la exposición al objeto o situación que causa el pánico (terapia de choque), hasta que el individuo asume como normal el objeto o situación que le hacía temblar, sudar, tartamudear, estupidear…. Seguiremos llevando el color verde en todas sus formas y variantes, en nuestras actividades y fuera de ellas, porque quienes deben temer son los desfalcadores, no los esquilmados. Quien tenga miedo, que se compre un gato verde.

La autora es periodista y politóloga.

Manifiesto del Desafío Verde en el Metro de Santo Domingo

En respuesta a una orden del Gobierno de impedir la entrada a instituciones públicas de personasvestidas de verde o con insignias verdes que identifican al Movimiento Verde, un grupo de ciudadanos, algunos víctimas directas de la disposición, nos hemos convocado hoy en este lugar paradesafiar a las autoridades en el mismo lugar en que se nos intentó despojar de  nuestro derecho a utilizar un servicio público construido con nuestros impuestos y también objeto de investigación.

Con su acción arbitraria, el Gobierno violó los siguientes artículos de la Constitución: Artículo 7 (sobre el Estado Social, Democrático y de Derechos), artículo 8 (sobre la función esencial del Estado de proteger los derechos de las personas), el literal 5 del artículo 22 (sobre el derecho del ciudadano a denunciar las faltas cometidas por funcionarios públicos en el desempeño de sus funciones), artículo 39 (sobre el derecho a la igualdad), artículo 45 (sobre la libertad de conciencia), artículo 46 (sobre la libertad de tránsito), artículo 47 (sobre la libertad de asociación), artículo 48 (sobre la libertad de reunión), y el artículo 49 (sobre la libertad de expresión).

La orden de marras, aunque nos afecta en lo personal, es –en el fondo- un atentado político contra el Movimiento Verde que cada día va en aumento en este país, por las implicaciones nacionales e internacionales del caso Odebrecht (soborno colosal por el orden de los 92 millones de dólares, y obras sobrevaluadas hasta en un 200% solo en el país), y por los casos de corrupción que cada día son denunciados y que envuelven a importantes funcionarios del gobierno de Danilo Medina.

Demasiado sudor, lágrimas y sangre derramó a la sociedad dominicana para liberarse de la dictadura de Trujillo (1930-1961) y de la seudo dictadura de Balaguer (1966-1978), como para que permitamos en pleno siglo XXI que un partido continúe entronizándose como una dictadura moderna, en la que podemos comprar y usar todo cuanto queramos, como parte de la sociedad mundial de consumo, pero pretende prohibirnos una franela verde que les enrostra sus actos de corrupción y la impunidad que apadrina.

Seguiremos desafiando esa orden en todas las instituciones y servicios públicos, hasta destruir la intolerancia política en su propia simiente. Invitamos a todos los dominicanos comprometidos con la democracia, sean del Movimiento Verde o no, a vestir de verde en las instituciones y servicios públicos y hacer valer sus derechos al libre tránsito, a la libertad de expresión, asociación y de  conciencia, a la opinión política; todos consignados en la Constitución.

¡Contra la corrupción y la impunidad, y por un Estado de Derechos!



Distrito Nacional
30 de junio de 2017

domingo, 30 de abril de 2017

Canto verde para mi Patria desgarrada


A los que marchan,
A esos que se han vestido de verde,
Inmortalizando el color de los helechos,
Aquellos que visten las cortezas en Miranda.

A los que gritan,
A esos que exorcizaron el miedo
Y llenaron las calles del centro y la periferia
Para demostrar que aún queda Pueblo.

A los que anhelan,
Ellos que sueñan despiertos con pan y rosas
Y cárceles para los verdugos,
Los guillotinadores de la conciencia.

Para ellos es mi canto
Parido por las entrañas de la sierra,
Caliente como la sangre del guerrillero
Que cierra los ojos y dispara en la aciaga hora de la verdad.

Mi canto ni es triste ni feliz,
Es el canto necesario,
El que brota del hambre y la miseria
En los callejones de las barriadas sin dolientes.

El lleva tu nombre, Patria.
Escrito con la sangre de María Trinidad Sánchez,
La fusilada en tu primer año de vida
Porque la nuestra es… es una patria estrangulada.

Patricia Báez Martínez
30 de abril de 2017







sábado, 15 de abril de 2017

Ese Gagá es nuestro


Por Patricia Báez Martínez

A propósito de la crítica por la financiación del proyecto cultural Enseñanza de la Música y Danza del Gagá en La Romana.

Los primeros nativos del África llegaron a esta isla a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI y desde ese entonces data la presencia de la mujer y del hombre negra/o (como fueron etiquetados por el eurocentrismo) en esta isla y en el Caribe insular. La conformación de Haití y su carga negroide, es muy posterior, consecuencia de las devastaciones de Osorio de principios del siglo XVII, es decir, que la presencia de esclavos negros en esta media isla es aproximadamente dos siglos previa a la llegada de esclavos negros a la parte occidental, bautizada primero como Saint Domingo Francés y posteriormente como Haití. El dominicano es negro desde su cimiente.

En su libro ´Las culturas afrocaribeñas´, el filósofo español nacionalizado dominicano Carlos Esteban Deive escribe: “La primera noticia oficial sobre la presencia de esclavos negros aparece en la instrucción que Isabel y Fernando dieron al comendador Nicolás de Ovando, nombrado gobernador de Santo Domingo el 16 de setiembre de 1501. En la cédula se lee que, deseando procurar la conversión al cristianismo de los indios, lo que podría ser estorbado si a la isla fuesen individuos sospechosos de esa fe, quedaba prohibido el ingreso a ella de moros, judíos, herejes, reconciliados y conversos, salvo esclavos africanos nacidos en poder de cristianos…” (pág. 31). Independientemente de la presencia en la parte oriental de la isla de esclavos negros alzados de los ingenios de la parte occidental, la migración masiva de negros haitianos inicia con la ocupación-invasión estadounidense (1916-1920), pues el invasor requirió de mano de obra resistente y barata para el corte de caña en los ingenios azucareros que se construyeron.

Así las cosas, está más que claro que la conformación de Haití es consecuencia del fundamentalismo religioso y la avaricia españolas, y hoy, cinco siglos después, el nacionalismo criollo pretende inyectarnos su fundamentalismo cultural, que ignora la cultura negroide, tanto dominicana como haitiana, ambas con una raíz común y diferente, África, pues África nunca fue ni es una unidad cultural. La presencia de descendientes de negros africanos en la parte dominicana es consecuencia del proceso de industrialización, del cual tomó parte tanto el capital estadounidense como el nacional. Aunque es bueno destacar que el ser humano es una especie esencialmente nómada, y que el proceso de mestizaje dominico-haitiano no se debe explicar solo a la luz de los procesos político-económicos, sino que intervienen otros factores como el social (en el cual la cultura alcanza su máxima expresión), geográfico y el subjetivo: El ímpetu de movilidad que caracteriza a la mayoría de los seres humanos y la facilidad -en el caso nuestro-, cuando no existe una frontera natural que divida a las dos naciones.

El Gagá y el vudú tienen una relación intrínseca. El segundo es la religión y el primero el ritual mágico de ésta. Ya para 1975, el folklorista dominicano Fradique Lizardo, citado por Dagoberto Tejeda Ortiz en El vodú en dominicana y en Haití (pág. 174),  defendía la existencia de un vodú dominicano: “El hecho de que a nuestro territorio llegaran esclavos africanos con sus creencias religiosas mucho antes de la existencia de la colonia francesa de Saint Domingue y por supuesto del nacimiento de la nación haitiana, echa por tierra la afirmación de que el vodú arribara a nuestro país procedente de Haití”.  Tejeda Ortiz, en su prolongado estudio de la religiosidad popular dominicana, deja establecido que aunque el vudú dominicano y el haitiano pudieron haber compartido una misma raíz, se han diversificado al punto de que ya se puede hablar con propiedad del vudú dominicano. Establecer a ciencia cierta si el vudú llegó a la isla con los primeros africanos traídos por los colonizadores españoles o lo introdujeron los negros braceros que cruzaron el Masacre, es alto difícil, solo podemos llegar a aproximaciones. El mismo derrotero histórico podría aplicarse para el Gagá. Aunque su ritual actual (ritmo, baile, estética visual) es de reciente data, no se podría negar que algunos de sus componentes, en especial el musical, tenga ya varios siglos de práctica en la isla. Recordemos que como expresión religiosa y cultural de un grupo minoritario, inicialmente debió estar proscrita e invisibilizada. En la actualidad sigue proscrita a nivel oficial al punto de que en el Altar de la Patria se prohíbe el baile de Gagá. Y ya hemos llegado a la arena a la cual he pretendido llevarles.

El gobierno de Danilo Medina a través del Ministerio de Cultura financió el proyecto cultural Enseñanza de Música y Danza del Gagá en la provincia de La Romana (Este), esto mediante la convocatoria a los Proyectos Culturales de 2013, en los cuales solo en esa provincia fueron seleccionados 15 proyectos, es decir, que no fue una inversión exclusiva. Para nosotros, la selección de este proyecto por parte de la gestión de José Antonio Rodríguez demuestra una política cultural del Estado inclusiva y, en consecuencia, democratica. Quienes practican el Gagá, aunque de piel negra y pelo afro, son en su mayoría dominicanos y dominicanas (algunos de ascendencia haitiana) cuya religiosidad y cultura necesitan ser reconocidas y fomentadas. El Gagá que se practica en el Este dominicano es nuestro, tan nuestro como el merengue, la bachata, el pri-pri, los palos y atabales, la sarandunga, los chuínes de El Cañafistol, el bambulá de Samaná con su créol particular, el sancocho, el domplin, el cazabe, el macuto, la tambora… tan nuestro como el Altar de la Patria. Se practica en nuestro suelo y por dominicanos y dominicanas, es decir, la subjetividad cultural se ha incorporado a objetos nacionales: El suelo y parte de sus habitantes, es ya un producto local. El fundamentalismo salvaje español destruyó la cultura taína; la negra, por ser mayoría y aprender rápidamente a camuflarse, y hasta a ocultarse, logró sobrevivir. En este inicio de siglo XXI está amenazada, como lo están las expresiones culturales de origen hispánico y taíno, por una postmodernidad globalizada que ignora las particularidades culturales. No continuemos degollando nuestra riqueza cultural.


No solo de pan vive el hombre (y la mujer): Una ley de vida plasmada en las Sagradas Escrituras del cristianismo. Y las expresiones culturales no pueden esperar a que estén del todo saciadas todas las necesidades de infraestructura, docentes, equipos, materiales, y alimentos que demanda el sistema educativo nacional, porque cada día surgen nuevas necesidades y demandas, porque además las expresiones culturales también son una necesidad vital,  alimento para el alma, y hasta una herramienta de enseñanza-aprendizaje si nos despojamos de los ataduras/fundamentalismos de clase, pues no son raciales, la humana es una sola. El cuco no está fuera, el cuco lo llevamos dentro: Somos negros. 

Ver ritual mágico del Gagá: https://www.youtube.com/watch?v=lCsswSNiIGY

lunes, 10 de abril de 2017

Azúcar


Viniste a mi tierra con aire altanero
En el viaje de los canis
Y te adueñaste del llano
Pues de espinas siempre estuvisteis vestida.

Del África sustrajeron, para domarte,
Negros apiñados en los Guineamen
Obligados ellos con el látigo
En el trapiche a extraer tus fluidos.

Y a más demandar azúcar la Corona
Más negros, más ingenios, más trapiches.
Sacar el melao a la hiel del eurocentrismo:
Fuerza, sudor, hambre, látigo, castigo, muerte.

La fuerza de la historia impregna tus cristales.
El azúcar, esclavitud del negro.
El trapiche del hombre blanco lo destruyó
Hasta que la enferma Europa demandó morfina.

Hoy el ingenio sigue siendo del blanco
Y el negro continúa allí destilando sudor y lágrimas
Mas no como negro… apenas dominicano,
Un concepto que pretende ocultar siglos de esclavitud.

¡Azúuuucar,
¿Cuánto dolor trago cuando te derrites en mi lengua?
¿Cuántos negros muertos ignorados por los historiadores blancos?
¿Cuánto linaje castizo en tu posesión pese a las cinco centurias?!

Esta negra maldita te reclama como suya.
Reclama la tierra ancestral, la raíz del conquistador y el espigado tallo
Tus campos florecidos que se extienden en este Sur parido de pobres.

Eres mía, me perteneces porque me destruiste, y al destruirme te hiciste mía.

Patricia Báez Martínez

9 Abril 2017
Baní, prov. Peravia

sábado, 4 de febrero de 2017

El techo de cristal del sistema de partidos dominicano

Por Patricia Báez Martínez

El artículo 50 de la Ley Electoral, modificado por la Ley 78-05, establece la forma en que han de distribuirse los fondos que otorga el Estado a los partidos políticos. El 80% de éstos se distribuye a partes iguales entre los partidos que obtuvieron el 5% o más de los votos en el proceso electoral anterior, sin importar el tope de votos obtenidos; mientras el 20% restante se distribuye de la siguiente forma: 12% entre todos los partidos que obtuvieron menos del 5% de los votos en el proceso electoral anterior y los recién reconocidos, y el 8% restante se distribuye proporcionalmente de acuerdo al porcentaje de voto obtenido por cada una de las organizaciones minoritarias en las elecciones anteriores, es decir: La élite partidaria que dirige el Congreso, mediante la Ley Electoral, sometió a los partidos minoritarios a una competencia por el voto y los recursos del Estado, de la cual los partidos mayoritarios que ella representa están exentos.

Entre los partidos mayoritarios los resultados electorales difieren, pero  la asignación pública es la misma para todos; en el caso de los partidos minoritarios las partidas públicas están condicionadas por el desempeño electoral. De este  análisis se desprende que existe una oligarquía del sistema de partidos que tiende a ponerse de acuerdo con el fin de garantizar  el bienestar y la sobrevivencia del grupo, mientras somete a los partidos minoritarios a la competencia y a un diseño democrático de la asignación de fondos públicos que debería aplicarse a todos los partidos sin distinción. 

El sistema de elección de mayoría absoluta (50 + 1) ha incidido en la elaboración de este diseño de distribución del financiamiento, toda vez que el partido con mayoría en el Congreso procura mantener “buenas relaciones” con los partidos mayoritarios hoy en desgracia (PRSC y PRD), de ahí también que la JCE haya reducido el umbral requerido para ser considerado partido mayoritario de 6 a 5% de los votos válidos emitidos, y que éstos puedan seguir accediendo a la mayor proporción de fondos públicos destinados a los partidos políticos, aunque su desempeño sea paupérrimo. 

Todos estos factores sistémicos se combinan para producir lo que hemos dado en llamar ‘el techo de cristal de los partidos políticos’ (techo de cristal es un término de uso ocasional en el mundo organizacional/empresarial y en la teoría de género).  Con el ‘techo de cristal’ el PRD, PLD y PRSC han asegurado ser por décadas los únicos integrantes del exclusivo club de los partidos mayoritarios, mientras los minoritarios (mayoritarios en cantidad) luchan por sobrevivir a ese sistema de exclusión e inequidad en el que el paternalismo y el autoritarismo se expresan conformando una estructura piramidal en la cual las organizaciones políticas con más poder dominan a las más débiles.

El PRM es un caso atípico en todos los sentidos, desde ser un partido con votación mayoritaria financiado con recursos de un partido minoritario en el recién pasado proceso electoral, hasta lograr pasar de partido minoritario a mayoritario con solo participar en una sola elección, lo que de alguna manera demuestra que es el mismo PRD, pero con otro nombre. Los dirigentes perremistas, parte de los diseñadores de ese diseño de exclusión desde el Congreso en 2005, han debido tomar el trago amargo de ser minoría, aunque rápidamente han logrado colarse en el exclusivo club de los partidos mayoritarios.


Este escrito inicialmente fue uno de los capítulos de mi tesis para optar por el título de Maestra en Ciencias Políticas para el Desarrollo por la Universidad de Salamanca y el Iglobal, mas por recomendación del asesor metodológico fue eliminado. Por el valor que entraña, he decidido publicarlo en mi blog. El gráfico y el cuadro son también de mi autoría. Para reproducción, favor citar la fuente o lo que es lo mismo: Darme el crédito.